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LA INMIGRACIÓN POR DISTRITOS | Tetuán

Guayabas y feijoada en el mercado de Maravillas

Al distrito de Tetuán hace años se le conocía por ser el barrio rojo de Madrid debido a su tradicional carácter obrero. Hoy, esta zona destaca por poseer uno de los porcentajes más elevados de inmigrantes de la capital: 30.129 personas, el 19,8% de los vecinos. Como en el resto de los distritos, la mayoría es latinoamericana, pero también hay una fuerte presencia marroquí. Se concentran en los barrios pobres de Berruguete, Valdeacederas y Bellas Vistas, también conocido como la pequeña Caribe por la cantidad de dominicanos que viven allí. Sus calles han cambiado, hay nuevos comercios y tradiciones, y este fenómeno parece tener futuro: los colegios públicos de Tetuán presentan hasta un 90% de niños inmigrantes escolarizados.

Jorge González es colombiano, tiene 37 años y es, junto con un socio español, el dueño del Maná de mi Tierra, la primera tienda de productos latinoamericanos del mercado de Maravillas, uno de los lugares más tradicionales de Tetuán. Desde hace más de 60 años, los vecinos compran en este centro de la calle de Bravo Murillo carne, pescado y fruta, pero desde hace tres meses pueden incluir algunos productos exóticos en el menú: yerba mate argentina, quinua para las recetas andinas, café colombiano y hasta ajíes muy picantes traídos desde Chile. Y la lista sigue, con nombres desconocidos para la mayoría: mote, panela, especias de ajinomoto, chicha morada, papa criolla y choclo congelado, entre muchos otros.

Aunque a la mayoría de clientes del mercado las delicias que vende González les parecen de otro planeta, algunos sucumben a la curiosidad. "Pasan y compran alguna cosita, y a la semana vuelven a por más", cuenta con entusiasmo. Su negocio lleva poco tiempo pero "está marchando muy bien", asegura. El colombiano llegó hace tres años a Madrid, pero consiguió los papeles hace apenas seis meses. Primero quiso montar un locutorio, pero la Administración consideró que no había demanda suficiente.

Ahora ha acertado, ya que, además de llamar la atención de los clientes tradicionales, atrae a muchos inmigrantes que antes no entraban en el mercado de Maravillas. Este fenómeno es sintomático de lo que está ocurriendo en Tetuán: los extranjeros están penetrando en la vida del barrio cada vez con más fuerza, lo que provoca que los vecinos empiecen a relacionarse con ellos. La convivencia sin ningún tipo de contacto está desapareciendo desde que los inmigrantes participan de lleno en la cotidianidad del distrito.

Los vecinos de toda la vida como José Luis, un taxista de 56 años que vive en Cuatro Caminos, todavía se asombran, pero abordan la irrupción de sus nuevos vecinos con curiosidad: "Este mercado era lo más español que había conocido en mi vida, pero ahora vamos a terminar todos comiendo guayabas y feijoada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004