La Fundación Gabarrón entregó sus terceros premios internacionales

Margarita Salas, Indurain y Francisco Ayala, entre los galardonados

Por tercer año consecutivo se celebró el pasado viernes en el teatro Calderón de Valladolid, la gala de entrega de los premios internacionales de la Fundación Cristóbal Gabarrón, que ensalza la labor de aquellas personas e instituciones que han destacado en sus respectivas actividades. El premio, una figura original creada por el pintor y escultor que da nombre a la fundación, ha servido para reconocer el trabajo en artes plásticas y escénicas, ciencia, letras, pensamiento y humanidades, deportes, restauración y conservación y el que se otorga a una trayectoria humana. Para la edición del próximo año, los organizadores han anunciado la concesión de un nuevo premio dedicado a la economía social.

Somaly Mam, vendida como esclava, recogió el de Pensamiento y Humanidades

El primero en recoger el galardón fue el escultor británico Anthony Caro (1924), distinguido con el de Artes Plásticas, otorgado para destacar "su gran capacidad creadora en permanente afán de búsqueda y constantes aciertos en la expresión de la forma y el volumen". Seguidamente se entregó el premio de Artes Escénicas al director de cine israelí Amos Gitai, calificado como "un artista comprometido con su tiempo, que pone el arte al servicio de la comunidad", según expresó el jurado.

El premio de Ciencia e Investigación fue recogido por la prestigiosa investigadora Margarita Salas (1938), experta en biología y genética molecular, autora de importantes trabajos en torno a los virus, cuya vida es "un ejemplo para las generaciones futuras". Durante varios años, la doctora Salas fue discípula del premio Nobel Severo Ochoa, con quien trabajó en Estados Unidos. Miguel Indurain, el ciclista navarro que acaba de cumplir 40 años, recogió el premio de Deportes, otorgado por "su descollante trayectoria de reiterados éxitos deportivos y olímpicos, así como por su talante ejemplar de humana sencillez". Luego subió al escenario el escritor y académico Francisco Ayala (1906), distinguido "por la creatividad de su obra literaria, la lucidez de sus ensayos y el carácter innovador de sus trabajos sociológicos", según consta en el acta del jurado. El autor de Historia de la libertad, Muertes de perro o El jardín de las delicias, sigue dando muestras de una extraordinaria lucidez cuando está próximo a cumplir los 100 años.

El premio de Pensamiento y Humanidades fue recogido por la camboyana Somaly Mam, que fue vendida como esclava en varias ocasiones y obligada a ejercer la prostitución y que, tras huir de los burdeles de la capital de su país de origen, empezó una extraordinaria campaña que todavía continúa para ayudar a las mujeres que han sufrido experiencias similares a la suya. Mam (1970) fue distinguida por su trabajo "en favor de los derechos de la mujer" y por su lucha "contra la explotación sexual que degrada la dignidad humana". Tras la camboyana recogió su premio de Restauración y Conservación el actual presidente de la Universidad de las Artes de Filadelfia, el mexicano Miguel Ángel Corzo (1942), por su trabajo a favor de "la recuperación, conservación y puesta en valor del patrimonio cultural mundial".

El último galardonado de esta edición fue el jesuita Jaime Garralda (1921), impulsor de "iniciativas y programas de apoyo a la población penitenciaria, menores, enfermos de sida y drogadictos", que le han hecho merecedor al premio que la Fundación Gabarrón reserva a una Trayectoria Humana. El padre Garralda ha dedicado buena parte de su vida a hacer posible el lema Ni un niño en las cárceles, a través primero de la ONG Horizontes Abiertos y más tarde desde la fundación que lleva su nombre.

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