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Entrevista:José Vicente RangelVicepresidente de Venezuela

"Garantizamos la democracia si Chávez es revocado"

"Si es revocado el mandato del presidente Hugo Chávez, garantizamos un comportamiento absolutamente democrático", asegura el vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, el hombre llamado a ocupar provisionalmente la jefatura del Estado en caso de que se cumpla tal hipótesis. "Tenemos plena confianza en el árbitro, en el Consejo Nacional Electoral y, como lo han dicho el presidente Chávez y muchos otros funcionarios de su Gobierno, respetaremos el resultado cualquiera que éste sea", dice el veterano político de izquierda, que dejó el ejercicio del periodismo en 1999 para incorporarse al Gobierno de Chávez, primero como ministro de Exteriores, luego como ministro de Defensa y más tarde como vicepresidente.

"No concibo la derrota, estoy convencido de una victoria más clara de lo previsto"

"Hay gente en la oposición que tiene una mentalidad pinochetista"

Rangel deplora que no exista una disposición similar en el bando opositor. "Hay una omisión inquietante. Hasta ahora, la oposición ha sido renuente, elusiva, ambigua y en algunos casos cuestionadora de una posible victoria del no [a la revocación del mandato de Hugo Chávez en el referéndum del 15 de agosto]".

Pregunta. El Presidente dijo que si perdía, el mismo 16 de agosto le entregaba a usted el cargo y se iba de vacaciones para luego retornar como candidato. ¿Está usted preparado para eso o no se ha planteado ese escenario?

Respuesta. No me lo he planteado realmente, pero si tuviera que afrontarlo lo haría como lo he hecho toda la vida. Estoy seguro de que ni en manos de Chávez ni en manos mías sucumbiría la República. Ahora bien, no creo que en ese supuesto resultado negativo, el presidente se iría de vacaciones. Decir eso es una demostración más de su sentido del humor, en este caso humor negro. El no es hombre de vacaciones, es un trabajador de 48 horas diarias. Pero le daría cumplimiento cabal a lo que establece la Constitución Nacional.

P. ¿Pero tiene usted plena conciencia de que sería un escenario muy difícil, porque el pueblo chavista radical estaría probablemente en las calles, muy disgustado y tal vez sería necesario reprimirlo?

R. En política todos los escenarios son difíciles, no hay escenarios fáciles. Yo no concibo la derrota, estoy convencido de que nuestra victoria incluso será más contundente de lo que se ha previsto. Todas las encuestas, hasta las más adversas al Gobierno señalan esta diferencia, pero en una contienda electoral hay la posibilidad de ganar o perder. Yo pertenezco a una generación de derrotados. No me quita el sueño la victoria para envanecerme ni la derrota parta deprimirme.

P. ¿Ganarán?

R. El 15 de agosto, desde mi punto de vista, está decidido. Hay en el ambiente una evidente mayoría del no porque las victorias y las derrotas se huelen. Recordando a García Márquez, estamos frente a una victoria anunciada.

P. Si eso ocurre, ¿cree usted que la oposición reconocerá esa victoria y la legitimidad del Gobierno de Chávez?

R. Más importante que el 15 es el día después, a partir del 16. Entonces habrá que poner a funcionar la imaginación para profundizar el proyecto social del presidente. Hay que abrir las puertas al diálogo. Claro, hay que discriminar de entrada: los que son falsos demócratas, los que son en esencia golpistas y terroristas, con ellos no es posible dialogar. Con el resto de la oposición nos podemos entender perfectamente y no hablo en términos de repartos burocráticos. Queremos un entendimiento sobre los grandes temas nacionales, acuerdos parlamentarios para aprobar las leyes que necesita el país, para impulsar políticas energéticas y económicas, contratación de técnicos y expertos, independientemente de su color político.

P. ¿Y usted aprecia en la oposición algún tipo de disposición a llegar a esos acuerdos, en caso de ser derrotada?

R. El problema de la oposición es que ha estado chantajeada por su ala violenta. Ha sido funesto para ellos, en primer lugar porque los han involucrado en aventuras extraconstitucionales y, por otra parte, porque ha impedido un desarrollo democrático. Cada vez que alguien de la oposición asume una postura democrática o hace un planteamiento crítico y autocrítico, inmediatamente es aplastado por una combinación de los medios de comunicación y de los sectores radicales. Es una oposición a la que no se critica y por eso actúa con una gran impunidad, porque los medios, que son partidos solidarios con ella, no se atreven a hacer las críticas que corresponden con el funcionamiento de una democracia. Sólo critican al Gobierno y la oposición reincide sistemáticamente en sus errores.

P. ¿El 15 de agosto los hará cambiar?

R. Yo espero que sí, aunque no aprendieron de todas sus derrotas anteriores. Ellos están obsesionados con la figura de Chávez y pierden la racionalidad. No se dan cuenta de que Chávez es un fenómeno telúrico, nacional, patriótico, popular, de dimensiones que no han tenido otros líderes durante muchas décadas. Siempre disparan contra Chávez, hacen su política en contra de él y eso les va provocando reveses en el seno del pueblo. Porque el mayor logro de Chávez no son las misiones [programas sociales], ni las obras físicas [cuatro redes de metro, presas, autopistas, puentes]; lo más importante es que ha dignificado al venezolano, lo sacó del rincón donde lo habían confinado políticas miserables de los Gobiernos anteriores que habían degradado al ciudadano, convirtiéndolo en un habitante-votante sin derechos. El venezolano salió a la calle con Chávez y no volverá jamás a encerrarse en su casa porque es un protagonista esencial y eso no lo quieren entender.

P. Parece que en este referéndum hay una apuesta de todo o nada y que si la oposición gana, vendrá un proceso de revancha contra el chavismo.

R. Por lo menos en el campo de la retórica, esa es la impresión que da. Yo creo que ese es otro gran error de la oposición porque la identifica con la violencia. Hay gente en la oposición que tiene una mentalidad pinochetista. Es triste porque se trata de ideas extrañas. El venezolano no es criminal ni torturador por naturaleza. Yo he estudiado mucho ese fenómeno. Estados Unidos ha jugado un papel determinante en el cambio de esa mentalidad. Durante 40 años, la Escuela de las Américas, convirtió a los oficiales latinoamericanos en torturadores y represores. Es un fenómeno inducido por el imperio y como detrás de esta oposición está precisamente ese imperio, no me sorprendería que en un cambio de Gobierno esos elementos torpes de la política norteamericana militarista, que se expresan además en todo el planeta, hicieran acto de presencia en la escena venezolana.

P. ¿Qué va a pasar con los medios de comunicación después del referéndum en caso de ser ratificado el Presidente. También para ellos habrá acuerdo nacional?

R. La derrota del lo sería no sólo de la Coordinadora [que agrupa a la oposición] y de su liderazgo anacrónico, que no comprende el momento que estamos viviendo. Sería también una derrota de los medios, que han estado en primera línea de la batalla contra el Gobierno. El desenlace de la confrontación entre el Gobierno y los medios tiene repercusión continental. Cualquier gobernante que intente llevar a cabo cambios democráticos con contenido social, inmediatamente se enfrenta a la reacción de esos medios. Aquí se está dando un debate muy importante para América Latina porque en vez de represión se ha llevado a cabo una confrontación en el campo de la libertad, entre la libertad secuestrada por los medios y la libertad de los ciudadanos. Y creo que está ganando la ciudadanía porque los medios están en el banquillo, sin necesidad de reprimirlos, y hay una conciencia muy elevada acerca de las perversiones de la prensa.

P. ¿Cree usted que rectificarán?

R. Si esos medios de comunicación tradicionales no toman debida nota de lo que ocurrirá el 15 de agosto, de la derrota más que de los políticos, de ellos mismos, se va a seguir acentuando ese debate y finalmente lo perderán, a través de menos rating [audiencia], circulación, lectores y anunciantes y se irán disolviendo y derrumbando. Yo no lo deseo, me gustaría una rectificación por parte de ellos.

El brazo derecho del presidente

Dicen que el 11 de abril de 2002, cuando los oficiales golpistas le dieron un ultimátum al presidente Chávez -o entregaba el Gobierno o bombardeaban el palacio presidencial de Miraflores-, José Vicente Rangel era partidario de morir con las botas puestas, como Salvador Allende. Incluso pidió que le dieran una ametralladora. Pero Chávez prefirió rendirse y dos días después estaba de nuevo en el poder.

En esa hora terrible, Rangel era ministro de Defensa (el primer y único civil que ha ocupado ese cargo), pero al presidente Chávez, reinstalado en la presidencia, lo convencieron de que debía designarlo vicepresidente ejecutivo, ya que era el político más destacado con el que contaba. Lo hizo y ahora Rangel es el hombre que debería tomar las riendas del país si Chávez pierde el referéndum. "No lo perderá", dice el vicepresidente con absoluta convicción. "Hasta las encuestadoras enemigas dicen que ganamos".

Casado con la escultora de origen chileno Ana Ávalos, y padre del alcalde de uno de los municipios de la capital (Sucre), José Vicente, como le dicen a secas los venezolanos, está disfrutando el momento en pleno otoño de su vida -cumplió 75 años en julio- y tras pasar medio siglo en la política. "Que se olviden los que están confundidos en el extranjero: hay Chávez para rato", sentencia Rangel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004

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