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Los 'okupas' regresan a la vieja Hamsa

Los 'okupas' dicen que la entrada en La Pedrera fue un ataque a la Barcelona turística

Los jóvenes okupas volvieron a recorrer ayer las calles de Barcelona para manifestarse contra el desalojo que la policía realizó el miércoles de madrugada de la fábrica Hamsa, ubicada en el barrio de Sants de Barcelona y uno de los símbolos más antiguos del movimiento radical. Más de medio millar de jóvenes se manifestaron de nuevo por Sants en protesta por el desalojo de un edificio que llevaba más de ocho años en manos del movimiento y que ayer, al clarear el día, fue tomado de nuevo por una docena de jóvenes que plantaron su bandera en lo alto del edificio y volvieron a convertir por unas horas lo que queda de la Hamsa en lo que ellos denominan un "espacio okupado".

Ayer, pasadas las seis de la mañana, una docena de miembros del movimiento radical entraron en el destartalado inmueble, que está en fase de derribo, y se encerraron en su interior con la intención de permanecer en él, por lo que apuntalaron las puertas de acceso para impedir la entrada de la policía. Lo que quedaba del edificio estaba vigilado por un solo guarda de seguridad, que no pudo hacer nada para evitar la entrada en tromba de los jóvenes.

Tras la manifestación, portavoces de los okupas aseguraron que volver a ultizar la Hamsa es imposible, ya que, precisaron, el edificio está inutilizado por las máquinas que han estado derribando paredes durante tres días, "lo que lo hace inútil como lugar de acción. La biblioteca y la cafetería están destrozadas", aseguraba anoche un okupa que acababa de salir de lo que queda en pie de la Hamsa.Los más de 500 manifestantes se concentraron a media tarde en la plaza de Sants y desde allí se dirigieron a la Hamsa. El recorrido fue pacífico en todo momento y no se registraron incidentes. También fue festivo, ya que los manifestantes, durante casi una hora de marcha, cantaron canciones mezcladas con alguna consigna contra el Gobierno tripartito.

Por miedo a posibles incidentes, algunos comerciantes de Sants anunciaron que por la tarde cerrarían sus comercios, ya que la última concentración de protesta por el desalojo policial de la Hamsa, la del pasado miércoles, acabó con la quema de numerosos contenedores y la rotura de cristales de todas las entidades bancarias que se encontraban en el recorrido de los manifestantes.

Dos personas situadas en lo alto de la fachada de la fábrica encendieron sendas bengalas cuando llegaron los manifestantes y uno de ellos descendió en rappel por la fachada. Tras ello, un pequeño y modesto castillo de fuegos artificiales dio paso a la lectura de una manifiesto en el que el colectivo okupa afirmaba que "no hay diálogo posible" con la Administración y que en los últimos días los okupas "han sido capaces de dar una respuesta fuerte a la sociedad" tras el desalojo de uno de los lugares más cargados de simbolismo para el movimiento: la antigua fábrica Hamsa.

El manifiesto hizo hincapié en el encierro que una cincuentena de jóvenes realizaron el miércoles en La Pedrera como protesta por el reciente desalojo de la Hamsa. Así, el comunicado señalaba: "La ocupación de La Pedrera ha significado un punto de inflexión, ya que hemos demostrado que hemos sido capaces de atacar la Barcelona turística".

En un principio, los jóvenes radicales no estaban dispuestos a ceder y ayer, antes de descubrir que difícilmente podrían volver a utilizar las instalaciones, pretendían que la fábrica fuera lo que había sido para ellos: un centro alternativo para el movimiento y para el barrio. El colectivo colgó durante la mañana pancartas con lemas como "la Hamsa continúa resistiendo contra la especulación" e izó una bandera con el símbolo okupa. La intención era recuperar un espacio que consideran suyo, explicaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004