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LA CARRERA OLÍMPICA

'La Peineta' triplicará su aforo para convertirse en estadio olímpico

El proyecto incluye una nueva tribuna y una cubierta

Justo un año antes de que el Comité Olímpico Internacional (COI) decida en Singapur cuál de las cinco ciudades que aspiran a organizar los Juegos Olímpicos de 2012 -Nueva York, París, Londres, Madrid y Moscú- es la elegida, el Ayuntamiento presentó ayer el proyecto para remodelar el estadio de La Peineta. Antonio Ortiz y Antonio Cruz, que diseñaron la instalación original, son los arquitectos encargados de la remodelación.

El estadio de La Peineta triplicará su aforo para convertirse en estadio olímpico y pasará de las 20.000 localidades actuales a unas 60.000. Pero aquí no se acaban los planes. Los arquitectos han previsto una nueva transformación para convertir La Peineta en un campo de fútbol con 75.000 localidades. En la presentación estuvo Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, club que parece estar interesado en utilizar estas instalaciones y dejar a medio plazo el estadio Vicente Calderón, situado en la ribera del Manzanares.

La instalación, como todas las olímpicas, será sometida a evaluación ambiental

Para conseguir que La Peineta sea un campo de fútbol, los arquitectos acometen su ampliación rebajando el nivel de las grandas y suprimiendo la pista de atletismo.

La Peineta será la instalación principal de las 140 hectáreas sobre las que se levantará esta parte del anillo olímpico, que también albergará el centro acuático y el pabellón de deportes cubiertos.El nuevo graderío del estadio de La Peineta se dividirá en dos partes. La más alta estará apoyada sobre un edificio perimetral que dará acceso al recinto, en el que se montarán nuevos palcos e instalarán servicios auxiliares. El inferior se construirá sobre el talud ajardinado que ya existe y estará dividido en dos zonas: una superior con 25 gradas y un área más baja, que albergará un graderío adaptable a distintas pruebas deportivas y a otros usos del estadio.

Según el proyecto de Antonio Cruz y Antonio Ortiz, la cubierta del estadio estará formada por una estructura ligera compuesta por un anillo exterior de compresión, y otro interior de tracción, y una serie de cables radiales que se asentarán sobre toda la grada sin necesidad de otros apoyos. Será, por tanto, una cubierta especial sin columnas para favorecer la visión de los espectadores. "Tras acoger los Juegos", explicó Antonio Cruz "el estadio se reconvertirá para ser un campo de fútbol, pasando a tener 73.729 localidades. Para ello desaparecerán las pistas de atletismo y se haría una excavación de otros 12 metros para acercar el público al terreno de juego".

Las instalaciones permanecerán abiertas hasta el inicio de las obras. Aún no hay fecha exacta, pero previsiblemente empezarán en otoño.

El estadio de Madrid cuenta en la actualidad con una pista de atletismo exterior con nueve calles de 400 metros de cuerda, además de zonas reservadas para realizar todas las pruebas, carreras, concursos y lanzamientos de atletismo. En la línea de llegada de la pista principal está el actual graderío con capacidad para unos 20.000 espectadores. Bajo estas gradas, está el área de servicios, de 37.000 metros cuadrados, que alberga espacios destinados al deporte, como el centro deportivo, una pista de atletismo cubierta, una sala de artes marciales, el centro de medicina deportiva de la Comunidad de Madrid y un aula del deporte.

"El plan de actuación comprende 140 hectáreas y además del estadio, que pasará de tener 20.000 espectadores a más de 66.000, está prevista la construcción de las piscinas olímpicas y del pabellón polideportivo", explicó Antonio Cruz.

El estudio de arquitectura de Cruz y Ortiz también se encarga de la urbanización de estos terrenos, donde se concentrarán muchos deportes. Allí estará el estadio olímpico, el centro acuático, y el pabellón de deportes cerrado, donde se celebrarán las competiciones de cuatro deportes: atletismo, natación, gimnasia (artística y trampolín) y ciclismo (en pista), y la fase final del campeonato de baloncesto.

La Peineta será remodelada por la Empresa Municipal del Suelo (EMS) y en la ampliación se invertirán 215 millones de euros, mientras que en la urbanización de la zona, serán 150 millones. Según los datos facilitados por la EMS, en las piscinas olímpicas, que también irán dentro de esta parte del anillo olímpico, se gastarán 143 millones, y en el Centro de Tenis, 126 millones.

El estadio de La Peineta forma parte de la historia política de Jaime Lissavetzky, actual secretario de Estado para el Deporte, y de Alberto Ruiz- Gallardón, alcalde de Madrid. "Es como si el estadio nos uniera", reconoció Gallardón. Ambos estuvieron ayer en el acto de presentación de esta obra.

El estadio de La Peineta fue edificado cuando Joaquín Leguina presidía la Comunidad y Lissavetzky era consejero de Deportes, mientras que Gallardón estaba en la oposición. Éste y Lissavetzky reconocieron haber mantenido "diferencias" sobre el proyecto. "Pero cuando estuvo acabado recibí la felicitación de la oposición", desveló el secretario de Estado.

"Gracias a la iniciativa de Jaime Lissavetzky, inaugurada el 6 de septiembre de 1994, estamos hoy aquí. Gracias a él, que convenció al entonces presidente de la Comunidad, Joaquín Leguina, y a la oposición, tenemos este gran estadio", dijo Ruiz-Gallardón.

La Peineta siempre ha sido un estadio mirado con cierto recelo por los atletas, que se han quejado de que su disposición favorecía el tránsito de vientos y, por tanto, dificultaba la obtención de récords.El presidente de la Federación Española de Atletismo, José María Odriozola, cambió ayer su discurso y se felicitó por "la belleza y funcionalidad del estadio". Sin embargo, criticó que el Ayuntamiento baraje dar posteriormente al estadio un uso futbolístico. "Si no ha cambiado la mentalidad de este país en esas fechas, las pistas de atletismo desaparecerán tras los Juegos, que esperemos nos concedan, porque a los del fútbol les molesta mucho las pistas de atletismo en sus campos", dijo Odriozola.

Ruiz-Gallardón señaló que el remodelado estadio de La Peineta no contará con barreras arquitectónicas. "Muy pocas ciudades en el mundo pueden tener un anillo olímpico tan en el centro de la ciudad y tan cerca del aeropuerto", explicó el alcalde.

Tanto esta instalación como todas las olímpicas que se construyan serán sometidas a evaluación ambiental, según explicó el director de Medio Ambiente de M-2012, Antonio Lucio. La oficina olímpica ha establecido unos objetivos de sosteniblidad en todas las infraestructuras reflejados en dos documentos: la Carta Verde, aprobada con el respaldo de todos los partidos políticos representados en el Ayuntamiento que gobierna Alberto Ruiz Gallardón y el Manual de buenas prácticas, un libro de estilo en el que se reflejan los métodos de contratación y gestión que M-2012 quiere aplicar en su proyecto.

El alcalde agradeció la colaboración de la Comunidad de Madrid, que se ha comprometido a realizar la prolongación de dos líneas de metro -7 y 5- para facilitar la llegada de los aficionados y que también haya anunciado una estación de Cercanías de Renfe a "escasos 200 metros".

"Éste es el proyecto colectivo más fascinante de la ciudad de Madrid, en los que no caben colores ideológicos o partidistas, porque es algo que nos interesa a todos", dijo Ruiz-Gallardón. "Los Juegos Olímpicos se conceden a las ciudades, pero la ciudad necesita el apoyo del Estado", añadió.

El secretario de Estado habló de la "ausencia de fisuras en el proyecto 2012" del que resaltó la unidad de todos los políticos con independencia del partido en el que militen. "La candidatura de Madrid para los Juegos de 2012 es algo bueno para Madrid y para toda España, por lo que no hay ningún diferencia, ni ninguna distancia entre el Gobierno de Rodríguez Zapatero y el de Ruiz-Gallardón", indicó Lissavetzky. Éste anunció la creación de una unidad de apoyo a la candidatura de Madrid dentro del Consejo Superior de Deportes, que estará encabezada por el atleta Fermín Cacho, medalla de oro en Barcelona 92.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004