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Defensa extravió una denuncia sobre vuelos como el del Yak-42

El Ejército del Aire envió el informe tres meses antes del accidente

El 26 de febrero de 2003, tres meses antes del accidente del Yak-42 en el que murieron 62 militares españoles, el jefe del Mando Aéreo de Levante, el general Manuel Estellés, elevó al Estado Mayor del Ejército del Aire una "nota informativa" sobre las quejas recibidas contra los aviones ex soviéticos utilizados para el transporte de las tropas españolas a Afganistán. El documento denunciaba las condiciones de "falta de seguridad e incomodidad" de los vuelos y la "falta de atención al pasaje".

En el mismo documento se alude también a la insuficiente estiba de la carga, "pudiendo llegar a ser peligrosa para los pasajeros", así como a las "frecuentes deficiencias" y a los "numerosos retrasos".

El informe, cuya existencia siempre negó el entonces titular de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, llegó al gabinete del ministro el 3 de junio de 2003, un día antes de su primera comparecencia ante el Congreso de los Diputados para informar del accidente.

El documento del Mando Aéreo de Levante, al igual que otras quejas elevadas por los militares, se perdió en el Ministerio de Defensa y no reapareció hasta que se produjo el trágico accidente. Un informe oficial, firmado el 5 de junio de 2003, diez días después de que se estrellara el Yakovlev en Trabzon (Turquía), explica que el documento fue remitido por fax el 11 de marzo de ese año desde la División de Operaciones del Estado Mayor del Ejército del Aire al Estado Mayor Conjunto, como órgano responsable de contratar los aviones empleados para el traslado de tropas. Pero en el Estado Mayor de Conjunto no se encontró rastro alguno de dicho fax.

Finalmente, se comprobó que el teléfono del destinatario correspondía al Centro de Conducción de Operaciones de la Defensa (Cecod). Desde dicho centro, ubicado en el Ministerio de Defensa, se adujo que "no dejan constancia de los fax que reciben, por no ser órgano de recepción de documentación, salvo en casos de crisis, y que los que llegan, sin ser ellos los destinatarios, los retransmiten al destinatario o los devuelven al remitente".

Con esta información, el autor del informe realizó una nueva búsqueda "sin resultado positivo". Su conclusión fue que, "posiblemente debido a una deficiencia en el encaminamiento del documento, éste no tuvo entrada oficial en el Estado Mayor Conjunto" hasta después del accidente del Yak-42, cuando ya se habían suspendido los vuelos en aviones ex soviéticos por razones de "alarma social", según dijo entonces el ministro Trillo-Figueroa, y no porque hubiera motivos objetivos para ello.

La peripecia del informe perdido, y hallado demasiado tarde, del Mando Aéreo de Levante, con base en Zaragoza, donde estaban destinados 21 de los fallecidos en Trabzon, es sólo un ejemplo de la negligente gestión de todo lo relacionado con el caso del Yakovlev, del que hoy informará al Congreso el ministro de Defensa, José Bono.

Las numerosas quejas elevadas por los mandos españoles sólo sirvieron para que el Ministerio de Defensa obtuviese algunos descuentos en los precios de los vuelos, pero no para corregir las deficiencias denunciadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004