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LA INVESTIGACIÓN DEL 11-M | La comisión parlamentaria

El portero de Alcalá afirma que la policía sólo le enseñó el 11-M fotos "de árabes"

Luis Garrudo y el comisario Blanco se contradicen sobre cuándo se abrió la furgoneta

Luis Garrudo, el portero de Alcalá de Henares que vio a los terroristas del 11-M, y Eduardo Blanco, comisario jefe de dicha ciudad madrileña, se contradijeron ayer ante la comisión de investigación sobre la hora a la que se supo que la furgoneta usada por los islamistas radicales contenía detonadores y una cinta coránica. Discreparon en eso pero coincidieron en lo fundamental: que ya en la tarde del día de la masacre las pruebas apuntaban hacia el terrorismo islamista, aunque se mantenía la hipótesis de ETA. De hecho, la policía sólo le enseñó fotos de personas "de raza árabe, algunos con pañuelos tipo Arafat".

Portero: "Escuché que había detonadores y que había unas cintas antes de venir la furgoneta a Madrid"

Portero: "En el trayecto a Madrid, uno de los policías me dijo que creía que no era ETA"

Comisario: "En Alcalá, nosotros no hicimos la inspección ocular dentro de la furgoneta"

Comisario: "No hallamos ningún detonador. A mí lo de los detonadores me lo dijeron a las siete de la tarde"

La declaración del portero, un hombre que el 11-M estaba pendiente del entierro de su cuñado, dejó a los comisionados sorprendidos cuando el diputado de CiU Jordi Jané le preguntó:

- ¿Qué escuchó usted cuando la policía abrió la furgoneta?

- Escuché que había detonadores y que había unas cintas, como un comentario -contestó.

- ¿Cuando la furgoneta estaba aún en Alcalá?

- Sí, antes de venir a Madrid por la tarde yo sabía que había detonadores y una cinta.

- ¿Antes de las 15.30?

- Sí, cuando la abrieron.

Las palabras de Garrudo se convirtieron en el eje de sus dos horas de declaración y también de las preguntas circulares que se efectuaron a Blanco. Las coincidencias y discrepancias en las declaraciones de ambos fueron éstas.

- La apertura de la furgoneta. Garrudo aseguró que la puerta trasera de la furgoneta fue abierta con una palanqueta ("tardaron mucho y pensé, 'qué pena, con lo poco que tardan los cacos") y que su interior fue inspeccionado por un policía de la unidad canina y un perro especializado en la detección de explosivos. "Luego abrieron las puertas laterales. Buscaban algo pero enseguida precintaron la furgoneta. Cuando la abrieron sería entre las 12.30 y las 13.00".

Eduardo Blanco desmintió que en Alcalá se hiciera algo más en la furgoneta que pasarle al perro y su guía. "Además de ellos no entró ningún policía en la furgoneta, para preservar las posibles huellas", explicó. El comisario admitió que él no estaba junto a la furgoneta cuando todo esto ocurrió, pero mostró su "absoluta confianza" en los agentes que comisionó para la tarea. "Nosotros no hicimos la inspección ocular dentro de la furgoneta. El guía canino entró por detrás y miramos por las ventanillas delanteras", subrayó.

- Los detonadores y la cinta. La contradicción fue en este punto máxima, aunque a medida que declaraba Garrudo rebajaba la firmeza de sus afirmaciones. "Entre las 12.30 y las 13.00 ya sabían que había detonadores y cintas dentro; lo dijeron allí mismo", insistió el portero. Luego dudó: "No recuerdo bien si fue allí donde oigo lo de la cinta, pero ya en Alcalá se comenta lo de los detonadores. Lo oí seguro allí, pero no sé a quién".

Por contra, Eduardo Blanco insistió con toda firmeza en que, como no se revisó la furgoneta en Alcalá no hubo hallazgo alguno. "No localizamos ningún detonador y hubiéramos sido muy malos profesionales si hallamos detonadores y no avisamos a los Tedax inmediatamente", añadió, antes de zanjar: "A mí lo de los detonadores me lo dijeron a las siete de la tarde, quizás el portero lo vio o lo oyó a posteriori y eso le ha llevado a un error". Blanco insistió en que la inspección del vehículo se hizo ya por la tarde en la central policial del barrio madrileño de Canillas, algo que consideró "normal".

- La hipótesis de ETA. El portero dio pormenores sobre los viajes que hizo a Madrid para declarar y lo que los policías comentaban. "En el trayecto después de oír a [Arnaldo] Otegi [desmintiendo la autoría de ETA] uno de los policías, el que conducía, me dijo que no era ETA. No hubo más, sólo que creía que no era ETA, y el que me lo dijo había estado en la inspección ocular". Incluso relató que escuchó en la radio del coche policial a Ángel Acebes, ministro del Interior, insistir en la tesis etarra. "Los policías lo oían y se miraban, porque tenían dudas. Acebes decía que era ETA, que basta ya de intoxicar... Bueno las cosas que dicen los políticos". El comisario dijo que no le constaba que sus subordinados hicieran comentarios "de que no fuera ETA. Nosotros trabajamos con esa hipótesis y no teníamos entonces ningún otro indicio", en referencia a la mañana del 11-M. "Esto demuestra", dijo el diputado del PP Jaime Ignacio del Burgo, "que el Gobierno no mintió, al menos hasta ese momento", matizó.

- La pista islamista. Blanco y Garrudo coincidieron en que por la tarde las pistas dirigieron la investigación policial hacia el terrorismo islamista. "Por la tarde, en la comisaría del barrio de Moratalaz", dijo Garrudo, "yo sí tengo la impresión de que están investigando árabes".

Emilio Olabarría, del PNV, le preguntó qué fotos le enseñaron entonces. "A eso de las ocho de la tarde me enseñaron fotos de hombres de raza árabe (...) y alguno llevaba pañuelos tipo Arafat. No vi que hubiera españoles". "Sí, todos eran de raza árabe", agregó ante la insistencia de José Antonio Labordeta, de Chunta Aragonesista. Blanco dijo que a las 19.00 del 11-M recibió una llamada en ese sentido. "Me dijeron que ya no mirásemos sólo ETA, sino que pensásemos en personas de raza árabe, que abriésemos esa línea".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004