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Autopistas propone subir el peaje los días de salida o retorno

El directivo de Abertis dice que algunas ampliaciones son urgentes

Las dimensiones de las carreteras y autopistas no pueden estar previstas para el tráfico de días especiales. Ningún país puede permitirse una red viaria que no se colapse en días de salida o retorno de vacaciones o Semana Santa. En estos casos, Salvador Alemany, consejero delegado de Abertis (el holding que integra varias autopistas), opina que la solución no es suprimir el peaje, lo que sería, afirmó, "contraproducente". En cambio, opina que no debería descartarse elevar esos días la tarifa en las horas punta, aunque se rebajara en los periodos de menor tráfico.

Alemany participó la semana pasada en un seminario en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, donde pronunció una conferencia titulada Necesidad de un modelo armónico de red viaria interurbana. En su charla, el consejero delegado de la empresa que agrupa las principales autopistas de España sostuvo la necesidad de configurar un modelo que acabe con la sensación de agravio que se produce, sobre todo, en Cataluña, aunque también se refirió a otras zonas de España donde se han implantado tramos de peaje con amplia oposición social debido a que no hay costumbre de pagar por circular, como la autopista León-Campomanes.

Alemany sostuvo que los agravios se pueden plantear entre Cataluña y el resto de España, pero también dentro de Cataluña. Por ejemplo, explicó, de Barcelona a Sabadell hay una autovía gratuita; de Barcelona a Mataró, una autopista con peaje blando, y de Barcelona a Granollers, peaje normal.La solución, afirmó Salvador Alemany, es una red viaria única y unificada con funciones diferentes. En esta red viaria habría autopistas, donde se podrían alcanzar velocidades de unos 120 kilómetors por hora. Estas vías estarían pensadas para trayectos superiores a 50 kilómetros y con tráficos en el corredor de más de 30.000 vehículos medios diarios. Las autovías, en cambio, serían para recorridos cortos, de hasta 25 kilómetros; dispondrían de un sistema de rotondas, y se circularía a velocidades de entre 60 y 80 kilómetros por hora.

Alemany dedicó una parte de su charla a considerar la situación creada por los atascos en las autopistas, una situación que, sobre todo en Cataluña, está provocando cierta animadversión de los conductores hacia las concesionarias, con pitadas espontáneas en los peajes.

Rechazó que se pueda suprimir el pago: "Asumir el no pago", dijo, "en situación de congestión por exceso de demanda resultaría técnicamente contraproducente, puesto que no resolvería el problema y, por el contrario, estimularía el uso en las horas de más insuficiencia". Esto no excluye un protocolo entre las concesionarias y la Administración que establezca en qué casos ha de levantarse la barrera, con normas estrictas y conocidas por el usuario, que debería disponer de la información en el momento adecuado y antes de decidir entrar en una autopista.

Otra posibilidad, añadió, es "un tratamiento tarifario más flexible", que consistiría en "tarifas algo más elevadas en las horas punta de estas fechas especiales", dijo refiriéndose a las jornadas que van asociadas a los grandes atascos. A cambio, añadió, "en estas mismas fechas" se reduciría "la tarifa, en distinto grado pero sensiblemente, en las horas de menor demanda teórica".

Alemany señaló que hay tramos de las autopistas que necesitan una urgente ampliación ya que son insuficientes para dar servicio a los consumidores. Sin embargo, para la empresa la solución no es que la concesionaria realice la ampliación correspondiente, sino un convenio con la Administración, lo que significa un cambio en las condiciones de la concesión, preferentemente en forma de prolongación de ésta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004