LA DEFENSORA DEL LECTOR
Columna
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Los muertos del 11-M fueron 190, no 192

Este periódico ha venido informando reiteradamente, desde los terribles atentados terroristas del pasado 11-M, de que el número de víctimas mortales causadas por los mismos fue de 190. Así ha figurado en las numerosas informaciones publicadas desde entonces.

La cifra venía avalada por los datos contrastados que obraban en poder de EL PAÍS. Ya el 31 de marzo, y al finalizar la serie Vidas rotas, que incluía una pequeña biografía-perfil y fotografía de cada una de las personas fallecidas (los nombres de las 26 víctimas cuyos familiares se negaron a la semblanza también figuraron en este capítulo), se contabilizaba la cifra de 190 fallecidos, que no sufrió alteración. Pues bien, en las últimas semanas, sin saber cómo ni por qué, la cifra de personas muertas por el 11-M ha pasado, en EL PAÍS, de 190 a 192.

Desde primeros de mayo, este periódico ha publicado 31 informaciones donde se citaba el dato de los fallecidos en el aciago 11-M. Sólo en una de estas informaciones, firmada por José Yoldi el 29 de mayo, se mencionaba la cifra de 190 muertos (precisamente en la que daba cuenta de que el juez Del Olmo había imputado al argelino Daoud Ouhnane por delito de pertenencia a una organización terrorista islamista, por 190 asesinatos terroristas y por estragos terroristas). En las 30 restantes, algunas aparecidas después de esta fecha, repartidas por las distintas secciones del periódico y firmadas por diferentes redactores, la cifra de víctimas era de 192.

¿Había habido algún nuevo muerto como consecuencia de las secuelas del 11-M? No constaba. Y si había sucedido así, al menos no se había publicado en la prensa nacional.

¿Quizá había claudicado EL PAÍS ante los centenares de cartas, con idéntico texto insultante, promovidas al parecer por una asociación antiabortista pero firmadas individualmente, que inundaron su Redacción (esta Defensora ha recibido casi 200), exigiendo que se contabilizara como víctima 191 al feto de ocho meses de una de las embarazadas fallecidas, Ana Isabel Gil Pérez? A decir de los firmantes, "un niño de ocho meses con un nombre: Samuel". Tampoco. (Curiosamente, los antiabortistas no hacían referencia a la otra fallecida embarazada de tres meses, María del Carmen Lominchar).

Para contabilizar las personas fallecidas, EL PAÍS ha seguido el mismo criterio de las autoridades, basado en lo que establece el Código Civil en sus artículos 29 y 30: "El nacimiento determina la personalidad; pero el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca en las condiciones que expresa el artículo siguiente". Artículo 30: "Para los efectos civiles, sólo se reputará nacido el feto que tuviera figura humana y viviere 24 horas enteramente desprendido del seno materno".

¿Qué ha pasado entonces? ¿Por qué los muertos se han convertido de la noche a la mañana en 192? El redactor jefe de España, José Manuel Romero, responsable de gran parte de estas informaciones, afirma lo siguiente: "El error es que nos hemos dejado llevar por las informaciones de distintas instituciones (el Ayuntamiento de Madrid, con su Bosque de los Ausentes, plantó 192 árboles en memoria de cada una de las víctimas), el sumario judicial (donde se hablaba indistintamente de 190 y 191 víctimas) y los discursos de los dirigentes políticos sobre el atentado del 11-M (que insistían en el número de 192 víctimas). Pero ese dato, equivocado, no debería habernos llevado a cambiar la cifra que el periódico, basándose en la investigación rigurosa de los hechos, decidió escribir como correcta desde el primer momento: 190 muertos. No tengo más que pedir disculpas a los lectores".

Es muy cierto que políticos, sindicalistas y distintas fuentes oficiales, como el Ayuntamiento de Madrid, al cambiar la cifra -¿basándose en qué?- han contribuido eficazmente a un error en el que ha caído la práctica totalidad de los medios de comunicación españoles. Pero parece claro que la rutina del dato no comprobado se impone, y que una vez que se ha publicado una cifra, aunque sea incorrecta, la inercia y la pereza de los redactores la repiten sin piedad hasta convertirla en realidad de hemeroteca. ¿Algún redactor de EL PAIS se preocupó de comprobar por qué había cambiado la cifra de muertos en los atentados si no se había comunicado un nuevo fallecimiento? ¿No le chocó a nadie el nuevo dato? Pues no.

Hubiera bastado con cotejar la lista de personas fallecidas por los atentados, a las que se ha concedido la medalla al mérito en el trabajo (publicada en el BOE el 22 de mayo), para comprobar que eran 189 -pese a que EL PAÍS publicó que eran 192-, ya que entre los condecorados no figuraba, como es lógico, la niña de siete meses Patricia Rzaca. O más sencillo: si se hubiera pedido la lista oficial al Ministerio del Interior, se hubiera podido contrastar que los fallecidos seguían siendo 190, como ha podido comprobar esta Defensora.

Pero, curiosamente, el error puede rizar el rizo. Porque, aunque la cifra oficial sea todavía de 190 víctimas, parece que no se corresponde ya con la realidad, dado que el número exacto de muertos, como consecuencia de los atentados, podría ser en estos momentos de 191. El pasado 10 de mayo murió un niño recién nacido cuya madre, embarazada en el 11-M, sufrió heridas considerables en el atentado terrorista. El niño, cuya identidad no quiere facilitar aún el Ministerio del Interior, ya que no han concluido los trámites para incluirlo en la lista oficial de fallecidos, murió 48 horas después de su nacimiento, según parece, a consecuencia de las secuelas del atentado.

Conclusión: la cifra oficial de personas muertas por los atentados del 11-M, y mientras oficialmente no se amplíe a 191, sigue siendo de 190 víctimas y no de 192, pese a las reiteradas veces que EL PAÍS así lo ha publicado en las últimas semanas. Por tanto, no se extrañen los lectores si a partir de ahora volvemos a publicar dicho número.

Y una sugerencia: no siempre se fíen de las hemerotecas, ni de los bosques conmemorativos.

Los lectores pueden escribir a la Defensora del Lector por carta o correo electrónico (defensora@elpais.es), o telefonearle al número 913 377 836.

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