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63ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Diego Marani aborda en 'Memoria callada' la lengua como identidad

El escritor italiano presenta su novela, ganadora del Premio Grinzane Cavour

No oculta que en sus libros hay mucho de autobiografía. "Desde pequeño, las lenguas han sido mi pasión, el sentido de mi vida", afirma el escritor italiano Diego Marani (Ferrara, 1959). Intérprete de oficio, Marani llegó a Madrid para presentar el viernes su novela Memoria callada (Gadir), ganadora del Premio Grinzane Cavour y la primera de sus obras que se publica en España. Para el autor, el libro es una "metáfora" sobre la relación entre el hombre y su lengua como clave de la identidad.

Memoria callada cuenta la historia de un soldado herido en Italia en 1943, que despierta sin pasado y sin idioma. Sus ropas arrojan una pista: un nombre finlandés, Sampo Karjalainen, que animará a su médico a enviarle a Helsinki, lanzándolo "por azar y por culpa" a un destino que no es el suyo.

"Es más fácil cambiar de religión que de lengua", sostiene Marani, para quien aprender un idioma extranjero "es un acto de travestismo". "La lengua nos construye incluso físicamente. Al hablar, yo muevo músculos distintos de los que usa un inglés. Mis manos también son italianas porque se mueven. Las de los franceses no lo hacen".

Convencido de que "partir es traicionar, porque los hombres, como los árboles, pertenecemos a un solo sitio", Marani experimenta en sus libros: "Me gusta poner a mis personajes en situaciones extremas, hacerlos vivir peligros que no puedo correr yo", afirma. "He sido feroz con Sampo, imaginando para él un destino trágico. Es un experimento que expresa más dudas que certezas: ¿qué le pasa a un hombre que ha perdido su lengua, su identidad, y debe reaprenderla?".

La respuesta a esa pregunta será el "falso diario" de Sampo, "reconstruido y comentado por su médico", y en el cual soledad, desamparo y angustia se narran con inusual belleza. Finlandia, el escenario escogido para la novela, refuerza la sensación de extrañeza: "El finés es otra galaxia, lo sé por experiencia. Más que una lengua, es una cosmogonía que somete al extraño a un desarraigo total. Sampo soy yo", señala el autor, quien trabaja como intérprete del Gobierno y debió aprender el idioma.

Si el sueño de un traductor es inventar una lengua, Diego Marani lo ha cumplido al crear el europanto, una "provocación lingüística" que mezcla palabras de distintos idiomas. "Es un juego que nació de mi fatiga ante las reglas de tantas gramáticas. En Europa, las lenguas son aún fronteras invisibles. El europanto aspira a demostrar que se pueden mezclar como la gente. Me gusta verlo como un antídoto al integrismo lingüístico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004