Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La magia de la interpretación

José Sacristán recibe el homenaje del Festival de Cine de Vitoria en una gala que abrió el músico Wim Mertens

"No me arrepiento de ninguna de mis películas, aunque reconozco que algunas son infumables". El actor José Sacristán (Chinchón, Madrid, 1937) se presentó ayer ante los medios de comunicación con las tablas que dan 43 años de profesión y la tranquilidad que supone hablar horas antes de recibir un homenaje. La sexta edición del Festival de Cine de Vitoria, que en ediciones anteriores ha reconocido la figura de Pilar Bardem, Carlos Larrañaga, José Luis López Vázquez o Fernando Guillén, entregó ayer su premio principal a uno de los mejores intérpretes de cine y teatro españoles, que acaba de estrenar en Argentina Roma, de Adolfo Aristaráin.

Ante todo, Sacristán se reconoce como actor de cine, aunque en los últimos tiempos haya triunfado sobre la escena con el musical El caballero de La Mancha o el drama Danza macabra, de Strindberg. "Desde pequeño, mi pasión ha sido protagonizar películas, yo quería ser artista de cine, no actor. Lo que me interesaba era el mundo mágico que se vivía en las salas de proyección", recuerda el protagonista de Asignatura pendiente o La colmena.

"No me arrepiento de ninguna de mis películas", afirmó el actor madrileño

"Por eso, sigue estando presente la emoción que sentí cuando Pedro Masó me dio mi primera oportunidad en La familia y uno más", dijo el actor, que se escudaba tras unas gafas oscuras para responder con su flema habitual a las preguntas. Sacristán continuó con su defensa del celuloide con una afirmación polémica: "En el cine cabe menos impunidad que en el teatro. El enfrentarse a la cámara resulta muchas veces más sincero que el trabajo sobre las tablas".

Sobre su experiencia en televisión pasó de puntillas. "No recibo ofertas interesantes, quizás porque estoy en una edad en que empiezas a ser el padre de alguien, incluso el abuelo, como me recuerdan las chicas que me piden autógrafos y que yo, ingenuamente, creo que son para ellas hasta que me recuerdan que se lo han pedido sus abuelas". Pero no se queja el también director de las películas Cara de acelga, Soldados de plomo o Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? "No puedo elegir, en ese caso, Robert de Niro no habría protagonizado una sola película, pero sí rechazar, lo que en este oficio es todo un lujo".

El homenaje a Sacristán ha sido el primero del festival, que se abrió ayer con el concierto del músico y compositor belga Win Mertens. En la misma gala, se entregó el premio Cultural Álava al intérprete argentino Miguel Ángel Solá que actualmente protagoniza la obra Hoy: El diario de Adán y Eva, por la que ha obtenido el Max al Mejor Actor Principal. El viernes, el escritor Juan Madrid recibirá el premio Arriaga Cine, y el sábado, durante la jornada de clausura, se reconocerá la labor de la familia Bajo Ulloa.

Ayer comenzó la sección oficial con la proyección de Muertos comunes, de Norberto Ramos del Val, protagonizada por Javier Albalá y Ernesto Alterio.

[Ayer se presentó en San Sebastián la convocatoria Cine en Construcción 6 que se celebrará durante el próximo Festival Internacional de Cine de la capital donostiarra. Esta iniciativa ayudará a aquellos largometrajes de ficción que, una vez rodados, se ven con dificultades en la fase de postproducción. El plazo de presentación de películas concluye el 30 de junio].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004