Perfil | Claudio Boada

Moverse en Círculo

De Claudio Boada, 51 años, lo primero que llama la atención es su nombre y su apellido. Son los mismos que los de su padre, un conocidísimo gestor empresarial y hombre de banca desde los años sesenta a los ochenta que tuvo bajo su dirección desde el Instituto Nacional de Industria hasta el Banco Hispano Americano. Sus nombres son los mismos, sus actividades profesionales parecidas, pero sus caminos han sido diferentes. Y ello porque Claudio hijo, según señala su círculo de conocidos, ha seguido el suyo propio. Ingeniero industrial y MBA por la University of Southern California, fue pionero de la banca de inversión en España. Trabajó en Dillon Read y fue responsable de Lehman Brothers para la península Ibérica, "y no lo hizo mal", dicen en el sector. Ahora es presidente no ejecutivo de la firma lo que seguramente le permitirá dedicar más tiempo a la presidencia del Círculo de Empresarios, a la que acaba de llegar.

La casa no le resulta nueva porque Boada era ya vicepresidente en ella. Ni tampoco es nuevo el ámbito del asociacionismo empresarial, porque pertenece al consejo rector de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). "Trabajador y riguroso", tiene buenas relaciones y contactos en el mundo de la empresa y las finanzas, a lo que contribuye, sin duda, el don de gentes que se le atribuye y la tendencia al diálogo. De talante "liberal", según uno de sus mejores amigos que lo califica como "un tío completo", es hombre de consenso y moderación.

Dicen que no le ha preocupado el cambio de Gobierno, una vez que la política económica parece que seguirá por los derroteros del equilibrio presupuestario. Por el contrario, ha manifestado que se entra "en una etapa muy interesante" en la que cree que la voz del Círculo debe dejarse oír. Sin embargo, no ha querido manifestar sus próximos objetivos en el Círculo. Lo ha dejado para después de Semana Santa, un periodo de vacaciones que puede ocupar con alguna de sus múltiples aficiones. Le gusta el esquí, montar a caballo, el golf y el mar Mediterráneo, en cuyo litoral veranea. Caza ocasionalmente y reconoce que siempre que puede está en el gimnasio. No es de extrañar que no fume. "Ni siquiera puros", dice su amigo.

Por ahora, Boada sólo ha adelantado que quiere "mantener el sentido de anticipación que ha caracterizado al Círculo de Empresarios", una de las instituciones de debate -think tank- más veteranas del país.

SCIAMMARELLA

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de abril de 2004.

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