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Reportaje:

Los extraños espeleólogos de Puebla

Un grupo de militares británicos queda atrapado en una cueva mexicana

Funcionarios del Instituto Nacional de Migración y soldados del Ejército mexicano aguardan, con el ceño fruncido, el rescate de los cinco militares y un civil, británicos, atrapados desde hace una semana en una gruta de la sierra de Puebla. "Siendo militares, ¿qué estaban haciendo en ese lugar", se preguntó el presidente, Vicente Fox, que pidió a Londres explicaciones. La suspicacia nacional, y también la fantasía, apuestan a que los intrusos buscaban uranio, gas radón o plutonio, materiales utilizados en la fabricación de bombas. Un portavoz del ministerio de Defensa británico respondió ayer que la expedición castrense sólo pretendía entrenarse: "Es el tipo de cosas que permiten ganar una guerra", declaró el comandante Gordon Mackenzie al periódico Daily Express.

El presidente Fox pide explicaciones a Londres ante las sospechas de que los soldados buscaban uranio

"He dado instrucciones directas al canciller (Luis Ernesto Derbez) de actuar de inmediato poniendo una nota de protesta y una exigencia de aclaración de por qué estaban aquí esas personas", declaró Fox. El grupo entró a México con visado de turistas de deportes de alto riesgo, sin mayores precisiones, y se adentró en las cavernas de San Miguel Zinacapan, una red de 100 kilómetros de oquedades y sumideros situada en el Estado de Puebla a poco más de 300 kilómetros de la capital federal. Las aguas subterráneas subieron de nivel, los espeleólogos encontraron dificultades para salir y se descubrió el pastel. "Están buscando uranio", afirmó el veterano guía local Miguel Flores.

Buzos británicos viajaron a México para ayudar en las tareas de rescate, que no corre prisa pues los atrapados pueden esperar a que baje el nivel de las aguas represadas. Las autoridades del Estado de Puebla dijeron que ni los militares atrapados ni los otros siete británicos de la expedición que les esperan en la entrada de la cueva han proporcionado la información solicitada sobre sus verdaderas actividades.

El diario Milenio citó a funcionarios de la cancillería diciendo que existen "indicios creíbles" de que la misión del grupo, liderada por el comandante Steve Whitlock, era cuantificar parte de las reservas mexicanas de uranio. No obstante, para el jefe de la Asociación de Montañistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Javier Vargas, no es probable que ése fuera su cometido porque la zona no es adecuada para la formación de uranio.

Cuetzalan se enclava en una región de bosques de coníferas, con fango y abundantes lluvias, hoyos de cientos de metros de profundidad y un río subterráneo. El suelo de la cueva está formado de carbonato de calcio, que genera una piedra propicia para la formación de cuevas, no de uranio. Es más factible el hallazgo de joyas prehispánicas. Pese a todo, el Ministerio de Energía de México envió a expertos para averiguar las características del territorio y precisóque ninguna de las dependencias relacionadas con la investigación nuclear recibió solicitudes, ni otorgó permiso a los británicos para efectuar investigaciones.

El hecho de que los militares se negasen a recibir ayuda de las autoridades mexicanas y solicitaran el concurso de las Fuerzas Armadas del Reino Unido acrecentó los recelos. El grupo bajo tierra, según sus portavoces, no está en inminente peligro de perder la vida pues dispone de provisiones, aire fresco y cartas para jugar el póquer.El rescate puede ser traicionero pues no se descarta que las periódicas e intensas lluvias acumulen más agua. La leyenda indígena de la montañosa zona es premonitoria, según advierte el guía Flores: "Quien trate de golpear a la montaña no podrá salir. Quien le quiera robar su riqueza tendrá que sufrir las consecuencias: cuando quieran subir algo, el nivel del agua subirá".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de marzo de 2004