El Ayuntamiento estudia prolongar el cierre de Sol al tráfico tras el ensayo de esta semana

El concejal de Movilidad planea extender también las restricciones al paseo de Camoens

"No hay que tener miedo a probar". Con esta filosofía, el edil de Seguridad, Pedro Calvo, anunció ayer que no descarta prolongar más allá del día 23 el cierre de la Puerta del Sol al tráfico privado, que el Ayuntamiento impuso el pasado martes con motivo de la Semana de la Movilidad y que teóricamente termina el próximo martes. Esa medida aumenta a 13 horas diarias (frente a las 10 habituales) los cortes de trafico en Sol, y el primer día de aplicación generó un tremendo atasco. Calvo pidió paciencia y aseguró que el cierre sólo se mantendrá si el ensayo tiene éxito.

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Aunque a veces no lo parezca, la Puerta del Sol está cerrada al tráfico privado todos los días del año, entre las diez de la mañana y las ocho de la tarde. Durante esta semana de fomento del transporte público, la prohibición se ha ampliado en tres horas: de 9.00 (aún en plena hora punta) a 22.00. "Es cierto que ayer [por el martes] hubo un importante atasco por los cortes de tráfico. Creemos que fue porque la medida se anunció poco y se señalizó mal", explicó Calvo. Y agregó: "A lo largo de la semana vamos a seguir intentando reservar esta zona para el transporte público; si, al final, en vez de uno tengo siete atascos y veo que no puedo cerrar al tráfico la Puerta del Sol, pues no lo haré. Pero no hay que tener miedo a probar nada".

Cuando una periodista le preguntó si el próximo martes se volverá a los horarios normales, como estaba previsto, el edil respondió: "No puedo contestar ahora. Dependerá". Fuentes de la concejalía confirmaron después que Calvo no descarta prolongar el cierre.

Con el mismo argumento, el responsable de Seguridad y Servicios a la Comunidad -que se ocupa también del área de Movilidad- afirmó que está pensando extender las restricciones de tráfico que se han impuesto en la Casa de Campo a zonas como el paseo de Camoens, que muchos conductores usan para entrar al centro desde el puente de los Franceses atravesando el parque del Oeste. "No podemos resignarnos a que carreteras que cruzan zonas verdes, y que no se hicieron pensando en asumir tanto tráfico, se conviertan en autopistas de entrada a la ciudad", señaló Calvo, sin poner ningún tipo de plazo a su idea.

El concejal compareció ayer ante los medios de comunicación acompañado por el delegado de Movilidad, Fernando Autrán; el delegado de Seguridad, Arturo Canalda, y el inspector jefe de la Policía Municipal, José Luis Morcillo, para avanzar, tres meses después de llegar al gobierno municipal, las líneas maestras de su concejalía.

Policía de barrio

Calvo insistió, como ya hizo durante la campaña electoral, en que el despliegue total de la policía de barrio -1.100 agentes distribuidos por las calles de los 128 barrios de la capital, es decir, aproximadamente ocho policías por barrio- será una realidad antes de fin de mes. Y reiteró que uno de sus objetivos es duplicar la presencia policial en el turno de noche.

A día de hoy sólo dos agentes -"y no siempre", admitió el concejal- patrullan por la noche cada uno de los 21 distrito. En total, 42 policías -de una plantilla de 6.300- velan por la seguridad de los madrileños cuando cae el sol. "Aunque a eso hay que añadir las unidades especiales contra el botellón, las que realizan los controles de alcoholemia... La presencia policial en horario nocturno supera el centenar de agentes", aseguró el inspector jefe del cuerpo, José Luis Morcillo.

En cualquier caso, el compromiso es pasar de los 42 agentes asignados al turno de noche a 84. Calvo ya anunció eso mismo hace más de dos meses, y entonces prometió que la medida se pondría en marcha "de forma inmediata". Ayer extendió ese plazo hasta, "como pronto", el próximo enero.

El edil presentó, además, la nueva "estructura organizativa" de la Policía Municipal, que pretende imprimir "agilidad" al cuerpo y acabar con "dinámicas perniciosas" que han desembocado en una "falta de profesionalización en los mandos". Entre esas mejoras citó el cambio de los uniformes de los agentes y del diseño de los vehículos y la implantación de las "nuevas tecnologías", con "sistemas automáticos de registros de sanciones en tiempo real", para reducir los trámites burocráticos. El servicio de la grúa, por ejemplo, contará en un plazo indeterminado con un sistema informático que evitará a los policías tener que personarse para autorizar la sanción sobre un coche mal aparcado. "Garantizo que el tiempo entre el aviso de los responsables de la grúa y la autorización no pasará de los 40 segundos", se aventuró a prometer Calvo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 17 de septiembre de 2003.

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