Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA EXTRAÑA PAREJA

Pasamos a la clandestinidad

Todos esperábamos que en ese mismo instante aparecieran dos miembros de la Guardia Real y pusieran a Aznar de patitas en la calle para que sus desatinos no contaminaran a la más alta institución del Estado.

Estimadores señores Zapatero y Llamazares: el martes pasado, y nada menos que desde la residencia de verano del jefe del Estado, el presidente del Gobierno aseguró que la oposición está deseando que los soldados españoles enviados a Irak regresen en féretros, porque es la única esperanza que le queda para erosionar políticamente al Gobierno. Todos esperábamos que en ese mismo instante aparecieran dos miembros de la Guardia Real y pusieran a Aznar de patitas en la calle para que sus desatinos no contaminaran a la más alta institución del Estado. Pero, como no ocurrió nada, el hombre continuó disparatando alegremente hasta que se le acabó la cuerda. Tampoco hemos tenido noticias, por cierto, de que ustedes hayan acudido al juez de guardia o hayan solicitado la puesta en marcha de los mecanismos previstos por la ley para el caso de que a alguien con importantes responsabilidades políticas le dé un brote.

Para más inri, encargaron el trabajo al chico de las fotocopias

Personalmente, entendí que esas acusaciones -mezquinas, viles, miserables, obscenas- no sólo iban dirigidas a la oposición política, sino a todos aquellos ciudadanos, entre los que me cuento, que hemos disentido del triste papel desempeñado por nuestro Gobierno en la guerra de Irak, así como del posterior envío de tropas españolas, en calidad de fuerzas de ocupación, a aquellas tierras. El presidente del Gobierno, pues, se dirigía a mí y a otros muchos (calculo que a media España como poco) desde la mismísima residencia del jefe del Estado, para acusarme y acusarnos de desear la muerte de unos compatriotas que ojalá regresen sin un solo rasguño de esa expedición ilegal a la que han sido enviados por un Gobierno irresponsable. De momento, y en parte gracias a nuestras críticas, parece que no volarán en los siniestros Yak-42 en los que perecieron 63 militares en un accidente rodeado de sombras que el Ministerio del Ejército no ha puesto ningún interés en despejar.

Señores Zapatero y Llamazares, yo no sé si ustedes son masoquistas o están de vacaciones, pero reaccionen de una vez, por favor, y hagan algo ya mismo para canalizar la ira y el daño que nos han producido esas acusaciones. Represéntennos, que para eso cobran. No vamos a pedirles que echen en cara a Aznar las miserias que perpetró para llegar adonde está (recordemos una vez más que habló catalán en la intimidad con Pujol, que se metió en la cama con Arzalluz, que dio besos en la boca a Anguita y que llamó MLNV a ETA), porque eso sería caer en el "tú más" que tanto detestamos, pero les exigimos que nos defiendan de la sinrazón de un individuo al que, si no se le ponen unos límites claros, acabará ciscándose en nuestra madre convencido de que todo el monte es orégano.

Señores Zapatero y Llamazares, creemos que la tentación de todos los políticos que trabajan con mayoría absoluta es la de escupir desde los balcones de palacio a los gobernados porque eso, incomprensiblemente, les relaja. Ya tenemos alguna experiencia anterior, pues fuimos abundantemente escupidos por los gobiernos de Felipe González hasta que las urnas y los tribunales les bajaron los humos. Pero esa patología escupidora debe tener algunos límites. Les recordaré que en apenas 12 meses hemos padecido una boda escurialense (aunque austera como un Porsche) tratada como un acontecimiento de Estado; una catástrofe ecológica cuya gestión consistió fundamentalmente en hacernos comulgar con ruedas de Prestige administradas por el patibulario Cascos; una declaración de guerra hecha con acento tejano y en contra de los intereses del 90% de la población; un AVE Madrid-Barcelona que ha acumulado más de 167 anomalías y que cada vez que lo inauguran se estropea... Con tal historial de arbitrariedades impunes, ¿cómo no iban a birlarles la Comunidad de Madrid? Para más inri, encargaron el trabajo al chico de las fotocopias.

Pero hasta aquí hemos llegado, señores Zapatero y Llamazares. Si ustedes no suspenden ahora mismo el mes de agosto y obligan a Aznar a retractarse so pena de crear una crisis institucional que esté por lo menos a la altura de su innoble agresión, pasamos a la clandestinidad con todas las de la ley. Hay momentos históricos en los que no sólo se debe trabajar desde las catacumbas, sino que lo contrario implica una complicidad intolerable con las fuerzas del mal. Suyo afectísimo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2003