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LOS PACTOS POSELECTORALES

Aznar califica de traición a los electores el pacto en Cantabria entre el PSOE y los regionalistas

Socialistas y PRC gobernarán en 56 de los 102 municipios de la región

Santander / Madrid

Los dirigentes del Partido Regionalista (PRC) y del PSOE de Cantabria firmaron ayer un pacto para formar un Gobierno de coalición en esa comunidad y acordaron apoyarse mutuamente en los ayuntamientos en los que ambas fuerzas suman mayoría absoluta. El presidente del Gobierno, José María Aznar, criticó con dureza ese pacto, que arrebata el poder al PP, el partido más votado en Cantabria en las recientes elecciones autonómicas: "Me da la sensación de que el pacto de dar Cantabria al partido menos votado es exactamente lo que no querían los cántabros".

El pacto firmado reserva la vicepresidencia a la secretaria general del PSOE en Cantabria, Dolores Gorostiaga, que será, además, portavoz del Ejecutivo regional y controlará las competencias en materia de Administración Local y Asuntos Sociales. Los socialistas se responsabilizarán, además, de cinco consejerías: Economía y Hacienda; Industria, Trabajo y Desarrollo Tecnológico; Educación; Medio Ambiente; y Sanidad, Consumo y Servicios Sociales.

Los regionalistas, además de conseguir que su líder, Miguel Ángel Revilla, presida el futuro Gobierno cántabro -su partido fue la tercera fuerza política el 25-M, con ocho de los 39 escaños del Parlamento- nombrarán a los responsables de cuatro consejerías: Obras Públicas y Vivienda; Presidencia, Ordenación del Territorio y Urbanismo; Ganadería, Agricultura y Pesca; y Cultura, Turismo y Deporte.

El pacto firmado ayer entre PSOE y PRC para gobernar en coalición se completa con una alianza por la cual ambos partidos "promoverán" que sus concejales apoyen la investidura como alcalde del candidato "perteneciente a la lista más votada de entre ambas formaciones". Aunque el último Congreso del PRC acordó que sus concejales serían autónomos a la hora de decidir con quién pactar en cada municipio, Revilla afirmó que el acuerdo municipal alcanzado ayer se cumplirá "en un 99%", dado que la pertenencia a un partido supone cierta "disciplina" y atención a las "recomendaciones".

Poder municipal

Mediante este pacto municipal, socialistas y regionalistas gobernarán al menos en 56 de los 102 municipios de Cantabria, entre ellos los más poblados, con excepción de Santander, donde Gonzalo Piñeiro (PP) ha revalidado la mayoría absoluta. La socialista Blanca Rosa Gómez Morante, volverá a ser alcaldesa de Torrelavega, la segunda ciudad de la región. Los socialistas podrán conservar las alcaldías de Camargo y Castro Urdiales, tercer y cuarto municipio de Cantabria en población, donde han perdido la mayoría absoluta.

El pacto municipal arrebatará al PP 10 ayuntamientos que gobernaban hasta ahora: Los Corrales de Buelna, Reocín, Rionansa, Ruente y Valderredible, que pasarán a ser controlados por el PSOE; y Reinosa, Medio Cudeyo, Comillas, Camaleño y Voto, que tendrán alcalde regionalista. Con el apoyo de IU o de independientes, el PRC podría obtener la alcaldía de Laredo, y el PSOE, la de Cabezón de la Sal.

El poder regional y municipal no será la única pérdida que sufrirá el PP. El Grupo Popular en el Senado perderá a su representante autonómica por Cantabria, Gemma García Villegas, cuyo escaño será ocupado por un senadora designada por el PSOE.

La pérdida del Gobierno de Cantabria, donde ha gobernado durante más de 20 años la derecha, causó un gran enfado en el PP. El presidente del Gobierno, José María Aznar, criticó ayer con dureza en Quintos de Mora el pacto del PSOE y PRC: "Ha habido unas elecciones con unos resultados muy claros, y se pueden hacer los pactos que se quiera. Pero me da la sensación de que el pacto de dar Cantabria al partido menos votado es exactamente lo que no querían los cántabros. No quieren darse cuenta de que los pactos hechos con el único objetivo de que el PP no gobierne están condenados al fracaso, como se ha demostrado en Baleares", afirmó Aznar.

José Joaquín Martínez Sieso, presidente en funciones de Cantabria y candidato a la reelección -gobernó con Revilla como vicepresidente desde 1995- tachó el acuerdo como un atropello político. "Cantabria", afirmó, "es hoy un clamor ante un pacto que resulta vergonzante y regala la presidencia de la comunidad a un perdedor, cuyo partido [el PRC] sólo ha obtenido el 20% de los votos. El pueblo ha sido burlado sin ningún pudor ni vergüenza".

El secretario general del PP, Javier Arenas, calificó el acuerdo de "traición a los electores" ya que "el partido menos votado será el que gobierne en Cantabria". Arenas acusó al líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, de estar "dispuesto a todo con tal de que el PP no gobierne allí donde ha ganado las elecciones sin mayoría suficiente".

Por su parte, Zapatero defendió la legitimidad del acuerdo suscrito por sus compañeros de Cantabria. Según el líder socialista, los regionalistas han pactado con ellos para "castigar" la "prepotencia y la arrogancia" del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003