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LLUÍS BASSAT (socio 62.389) | FÚTBOL | Elecciones a la presidencia del Barcelona »

La candidatura del poder

El Camp Nou escenificó ayer, en el Barça-Mallorca, el primer paso de las elecciones del 15 de junio: la recogida de 1.529 firmas que precisan cada uno de los candidatos para oficializar sus listas. Caídos ya los herederos del nuñismo, estas elecciones, las quintas en la historia del club, tienen la singularidad de que el aparato del poder no presentará ninguna lista. El paisaje se ha atomizado: hay ocho precandidatos más personajes pintorescos como Joaquim Crusells y Francesc Liñán. El aspirante mejor posicionado es Lluís Bassat, derrotado en las elecciones de 2000, y que ha atraído tanto al poder económico (Salvador Alemany, hombre fuerte de La Caixa) como al político (Miquel Roca). Àngels Piñol realiza un perfil de los precandidatos.

Lluís Bassat (Barcelona, 1941) ha pasado en tres años de ser el inesperado aspirante que pretendía derrocar a los herederos de Josep Lluís Núñez a encarnar la lista del poder. Fracasados y agotados todos los hijos del nuñismo tras 25 años dirigiendo el club, el publicista se perfila como el principal aspirante tanto por los votos que reunió en 2000 (19.000) como por su pacto con la sociedad civil catalana. No falta nadie: el poder financiero (Salvador Alemany, presidente de la sección de baloncesto y hombre fuerte de La Caixa) y el poder político (Miquel Roca, de Convergència). Curiosamente ambos comparten una estrecha amistad con Florentino Pérez, presidente del Madrid. El Periódico les bautizó como los nuevos Florentinos del Barça. La lista se completa con apellidos históricos del barcelonismo como Óscar Llaudet (hijo del ex presidente Enric Llaudet); Josep Lluís Vilaseca (hijo del ex secretario de Deportes de la Generalitat) o Ricard Huguet (del Grup d'Opinió) y ex directivos de Núñez críticos: Carles Tusquets y Evarist Murtra. El próximo objetivo del grupo es Guardiola.

La filosofía es recuperar el catalanismo, democratizar el club y superar la fractura fratricida entre cruyffistas y nuñistas. Pero el principal problema es el económico. Tusquets, primer tesorero de Núñez, dijo que la situación es tan grave que si el Barça fuera un banco, ya habría sido intervenido por el Banco de España. Necesitado de apoyo financiero, Bassat negocia con La Caixa una inyección económica de 120 millones de euros. La junta dirigirá el ejercicio ordinario y la Fundación, con Alemany y Roca, pasaría a controlar el patrimonio del club. Ellos serían quienes afronten las operaciones inmobiliarias para lograr activos en la recalificación de terrenos (si el Ayuntamiento lo autoriza) del área del Miniestadi.