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Necrológica:

Albert Hakim, empresario implicado en el 'caso Irán-Contra'

Albert Hakim, un empresario que tejió una intrincada red de cuentas en bancos suizos y empresas tapadera en el negocio de intercambio de armas por rehenes en el asunto Irán-Contra, falleció de un infarto el 2 de mayo en Inchon, Corea del Sur, a los 66 años. Hakim se había mudado a Inchon hace varios años para estar cerca de los padres de su esposa, Soony Oh.

En 1990 Hakim se confesó culpable de delito menor al haber efectuado un pago ilegal de 13.800 dólares por una valla de seguridad para la casa del teniente coronel Oliver L. North, que estaba implicado en la dirección del programa para la Casa Blanca de Reagan. Hakim fue condenado a dos años de libertad condicional y se le impuso una multa de 5.000 dólares. Estaba acusado de cinco cargos de delito grave de conspiración para desviar fondos a los rebeldes antimarxistas de Nicaragua y robo de propiedad del Gobierno por su participación en el plan Irán-Contra de mediados de los años 1980 para vender armas a Irán a precios inflados y usar los beneficios para ayudar a los rebeldes y asimismo pagar otras operaciones secretas. Como resultado de la venta de armas, Irán acordó la liberación de tres rehenes estadounidenses en Líbano.

Al aceptar el acuerdo judicial de Hakim, el juez Gerhard A. Gesell, del Tribunal de Distrito Federal en Washington, le elogió por su ayuda en la negociación para la liberación de los rehenes. Citó la carta de un rehén, David P. Jacobsen. "Estaría en mi quinto año de cautiverio de no haber sido por sus extraordinarios esfuerzos para negociar con los representantes iraníes", escribió Jacobsen, que en la época de su secuestro era administrador de un hospital en Beirut. "Otros negociadores estadounidenses habían renunciado, pero Hakim continuó". El juez Gesell observó también que Hakim había perdido dinero en un trato para el que le había reclutado el Gobierno. "Es usted el único que en cualquier momento de este asunto no era un funcionario o ex funcionario del Gobierno de Estados Unidos", afirmó el juez. "De hecho, fue el Gobierno de EE UU el que le puso en la situación en la que se encuentra ahora". La esperanza de Hakim era conseguir un beneficio económico en un trato en el que otros participantes perseguían objetivos políticos.

Hakim nació en Beirut de padres iraníes en 1936. Llegó a Estados Unidos en 1955 para estudiar en el Instituto Politécnico de California en San Luis Obispo, pero fue deportado tres años más tarde porque no había asistido a suficientes clases. De vuelta en Irán, vendió tecnología y equipos avanzados a países menos desarrollados y de Oriente Próximo. Era famoso por su capacidad para evitar los procedimientos legales de exportación. The New York Times en 1987 mencionó una propuesta realizada por sus empresas en los años setenta para ayudar al Ejército iraní a obtener sistemas de vigilancia electrónica avanzada exportando los equipos gradualmente.

La expulsión del Shah Mohamed Reza Palevi en 1979 perjudicó los negocios de Hakim, pero la elección de Ronald Reagan como presidente en 1980 los favoreció. Se trasladó a Los Gatos, California, y fundó una empresa internacional de seguridad.

En 1983 inició un nuevo negocio, la empresa Stanford Technology Trading Group International, con el general de división Richard V. Secord, jubilado del Ejército del Aire, como socio. El coronel North, miembro del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca, pidió al empresario ayuda para el suministro encubierto de armas a la Contra.

Las ventas de armas a Nicaragua eran ilegales porque violaban los límites impuestos por el Congreso al total de la ayuda estadounidense que podía entregarse a la Contra. Los tres hombres denominaron a su idea la empresa. La primera necesidad era recaudar dinero, lo que hicieron vendiendo armas con precios inflados a Irán. Un informe de la Comisión de Inteligencia del Senado de 1987 indicaba que Hakim fue el primero que propuso usar estos beneficios iraníes para la operación nicaragüense.

Hubo esfuerzos prolongados e infructuosos por parte del Congreso y del fiscal Lawrence E. Walsh, para relacionar a Reagan con el escándalo. El general Secord fue sentenciado a libertad condicional. El coronel North recibió una condena por cargos menores, incluido el de obstrucción a la justicia, y John M. Poindexter, asesor de seguridad nacional del presidente Reagan, fue declarado culpable de cinco cargos por mentir al Congreso. Las condenas fueron anuladas debido a que el Congreso les había concedido a todos ellos inmunidad por sus testimonios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003