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Amenaza de nuevos aludes en el pueblo sepultado en Bolivia

El número de muertos por el derrumbe de un cerro en Chima puede alcanzar los 300

El campamento minero de Chima, en el norte de Bolivia, debería ser evacuado "lo más rápido posible", advirtió ayer el coordinador de Médicos Sin Fronteras, Javier Fernández Espada, ante el riesgo de nuevos derrumbes en el cerro Puca Loma, donde un corrimiento de tierras causó cientos de muertos el lunes. El cerro tiene una gran fisura en la cumbre y su base está debilitada a causa de las excavaciones que se efectúan para rescatar cadáveres.

La situación en la localidad es de enorme tensión, ya que los habitantes del pueblo acusan a los mineros de haber provocado el desprendimiento.

El comité de emergencia ha establecido de forma preliminar que 117 familias sean registradas como damnificadas por el alud del pasado lunes. Un total de 25 niños han quedado huérfanos, según informó Fernández Espada, e hizo notar que, según los datos recopilados en el lugar, los cálculos del número de personas posiblemente sepultadas bajo toneladas de arcilla y piedras puede estar entre 250 y 300. Sin embargo, hasta ayer sólo habían sido recuperados 17 cadáveres.

Los trabajos de rescate, con la ayuda de dos palas mecánicas y una niveladora, se desarrollan ante la amenaza de desprendimientos de tierra porque en la cima "hay una fisura grande mientras que en la base se está quitando la base del talud, que sujeta el cúmulo deslizado" en las tareas de búsqueda de cuerpos, pero que "si no se dan soluciones técnicas, puede provocar otro alud más grande", explicó el coordinador de Médicos Sin Fronteras.

Una parte de la población todavía vive en las laderas del cerro en casitas casi superpuestas una sobre la otra que, a la distancia dan la impresión de un conglomerado de cajas de cerillas, endebles y precarias.

Los supervivientes se resisten a salir del inaccesible lugar, a pesar de los riesgos y del hedor que comienza a sentirse en la zona del desastre por la humedad y el calor extremo que caracteriza a esta región tropical a no más de 500 metros sobre el nivel del mar.

Amenazas de linchamiento

Es probable que, como sucedió en Llipi hace diez años, se opte por declarar el lugar un nuevo camposanto, que suspendería toda actividad minera en esa zona.

Los socios de la Cooperativa aurífera Chima han pedido garantías para su vida al Gobernador de La Paz ante las amenazas de linchamiento vertidas por los pobladores, que los acusan de haber causado el derrumbe sobre el campamento por las continuas detonaciones de dinamita en las entrañas del cerro Puca Loma, el lugar donde están asentados y que no quieren abandonar, pese al peligro.

El español Fernández Espada abandonó Chima el miércoles en la madrugada, donde llegó el martes con material médico, luego de coordinar con las autoridades bolivianas y representantes de otros organismos la necesidad de establecer un cordón epidemiológico que controle los brotes de enfermedades respiratorias y diarreicas que puedan producirse en los próximos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003