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GUERRA EN IRAK | Análisis militar

Tropas británicas dicen que sólo han usado bombas de racimo en zonas no habitadas

Primero aseguraron que habían usado bombas de racimo durante las dos semanas de guerra que se cumplieron ayer. Pocas horas más tarde matizaban este uso. "El Ejército británico no ha utilizado en ningún momento bombas de racimo en Basora", aseguró tajante ayer el coronel Chris Vernon en conferencia de prensa en Kuwait. Aunque no descartó su uso contra el Ejército de Sadam Husein. "Tenemos municiones de racimo", confirmó desafiante Vernon.

"Las usaremos cuando lo creamos necesario", prosiguió, no sin antes asegurar que no las utilizarían "dentro o en los alrededores de Basora". Poco antes de que el oficial británico se dirigiera a los periodistas en Kuwait, otras fuentes militares británicas aseguraban que su Ejército había empleado ese tipo de armas en zognas despejadas próximas a Basora. Atajó el coronel Vernon una pregunta de un reportero antes de que pudiera acabar de formularla: "El Ejército británico no utiliza ningún tipo de arma prohibida".

Las bombas de racimo son especialmente devastadoras porque al caer se abren en el aire y expanden cientos de bombas más pequeñas. La gran mayoría de ellas no estallan al caer al suelo, por lo que se convierten en minas antipersona. Debido a sus llamativos colores y a que parecen latas de refrescos, son atractivas para los niños.

Según la organización de defensa de los derechos humanos Human Right Watch, las fuerzas aliadas lanzaron bombas de racimo que liberaron más de cincuenta millones de pequeñas bombas durante la guerra del Golfo de 1991. "No usamos esta munición por razones obvias: no deseamos daños colaterales, no deseamos causar daños a la población civil", finalizó respecto a este tema el coronel británico.

Con bombas de racimo o sin ellas, los soldados británicos combaten en dos frentes en la ciudad de Basora. Luchan contra el Ejército regular iraquí y contra las fuerzas irregulares. "Nuestra misión es erradicar a las tropas irregulares del Partido Baaz y aislarlas de los civiles", aseguró ayer Vernon. "Tenemos que luchar contra el legado del miedo. No habíamos considerado lo suficiente antes de comenzar la guerra el miedo profundo que tiene esta gente", prosiguió.

"Tratamos de crear un ambiente de confianza y convencer a la población de que el régimen de Bagdad no va a volver, pero hay que luchar contra el legado del miedo que dejó 1991 ".

Las fuerzas del Reino Unido emplean nuevas tácticas para acceder al interior de la ciudad. Una ciudad que, según quiso matizar ayer un desafiante coronel Vernon, está "rodeada" pero no "asediada". "Les recomiendo a ustedes que vayan a un diccionario y busquen el significado de asedio", aleccionó el militar. "No asediamos. Rodeamos", informó Vernon deletreando esta última palabra letra por letra.

Como nueva táctica para poner "un pie dentro de Basora", el Ejército británico ha establecido una especie de control en el nudo más importante de carreteras justo a las afueras de la ciudad. Según reconoció ayer el alto mando británico, el establecimiento de este control es lo más dentro que han logrado entrar las fuerzas británicas en la ciudad "rodeada", para poder acceder a la población. Vernon dijo no tener planes inmediatos para lanzar un asalto sobre la ciudad. Pero sí que realizaban incursiones de forma regular. "Entramos y salimos según lo creemos conveniente. Seguiremos entrando y saliendo. Hasta que un día nos quedemos dentro", dijo el oficial británico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003