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Análisis:LA TÁCTICA DEL PENTÁGONO | GUERRA EN IRAK | Análisis militar

Objetivo de EE UU: evitar el asedio

Uno de los más importantes episodios de hoy en la cada vez más intensa guerra de Irak no ha sido el avance estadounidense hacia Bagdad, sino el esfuerzo militar estadounidense de evitar que la Guardia Republicana iraquí alcanzase la capital, Bagdad.

A medida que las columnas de la Armada y los marines estadounidenses avanzaban hacia Bagdad, las unidades de la Guardia Republicana comenzaron a replegarse desde su posición defensiva fuera de la capital para recuperar la posición en ésta, y este cambio de frente lo ha logrado hacer ya alguna unidad de la Guardia Republicana.

"El enemigo está cogiendo todas las tropas que tiene y les está ordenando que vuelvan a la ciudad", dijo anoche un oficial estadounidense. "Él [Sadam Husein] está atrayendo [hacia Bagdad] la Guardia Republicana para una última defensa. Nosotros hemos estado intentando matar a cualquier cosa que se mueva hacia la ciudad. No queremos un gran asedio al final de todo esto".

La campaña aérea aliada ha tenido un efecto devastador en las filas iraquíes en campo abierto

Misiles de fuego Predator zumbaban, aviones E-8C Estrellas Unidas de largo alcance controlaban a las fuerzas iraquíes mientras éstas corrían hacia Bagdad. Los aviones de guerra estadounidenses llevaron a cabo ataques con bombas y las tropas de la Armada disparaban misiles de tierra-tierra para derribar como fuese el repliegue de las tropas iraquíes antes de que alcanzasen el relativo santuario de Bagdad, con su hormigueo de gente.

En todo caso, algunas unidades iraquíes han conseguido alcanzar Bagdad. Oficiales del Ejército estadounidense han dicho esta tarde que fuerzas de la Guardia Republicana, desde Adnan y Nida, han tomado posiciones en los márgenes este y oeste de la ciudad, y tropas iraquíes copaban las intersecciones de tráfico claves. Sin un frente mayor en el norte, la división Adnan se ha movido recientemente hacia el sur desde Mosul, dirigiendo sus efectivos hacia la capital.

De todas maneras, el nuevo empujón norteamericano hacia Bagdad ha hecho que el péndulo oscile decisivamente a favor de Estados Unidos. Después de un inesperado y difícil comienzo, en el cual las fuerzas aliadas fueron frenadas y hostigadas por fuerzas paramilitares, ha llegado ahora el momento de la coalición. Tiene ciertamente más armas de fuego. De acuerdo con las estimaciones militares estadounidenses, 1.000 de los 2.500 tanques iraquíes han sido destruidos en dos semanas de guerra.

Desde el principio, Bagdad ha sido el objetivo. Es el lugar del poder en Irak y el sitio donde el presidente, Sadam Husein, parece determinado a hacer su apuesta final. Irak ha establecido un cordón para defender la ciudad y EE UU ha estado empujando sistemáticamente hacia ella.

El primer paso era rechazar los ataques y emboscadas de los iraquíes irregulares en el sur. Después de ser cogidos por sorpresa, los estadounidenses han entrado en Nayaf, Samawa y Nasiriya para destruir las fuerzas paramilitares. Los británicos están en las afueras de Basora.

El siguiente paso, que las tropas de tierra estadounidenses comenzaron a primera hora de la mañana, fue enfrentarse a las unidades de la Guardia Republicana en sus aproximaciones a Bagdad. Aunque la Guardia tiene a los mejor entrenados y más leales fuerzas del Ejército iraquí, los combates hasta ahora han estado desequilibrados en favor de los americanos.

La división Bagdad, una división de infantería de la Guardia Republicana que estaba estacionada cerca de Kut, opuso muy escasa resistencia a la primera división de marines. Incluso antes de que los marines llegaran, la división Bagdad había sido bombardeada inmisericordemente y los oficiales estadounidenses hicieron de ella una unidad de combate desvalida. Muchos de sus soldados se dirigieron hacia Bagdad a medida que los marines se acercaban. Hoy, los marines que avanzan hacia Bagdad desde el sureste están a una distancia de 40 millas (unos 60 kilómetros).

Muy parecida fue la suerte que corrieron las fuerzas iraquíes que defendían las aproximaciones a Bagdad desde el suroeste. A medida que la 3ª División de Infantería de la Armada de EE UU se aproximaba a Kerbala, muchos de los iraquíes huían en dirección a Bagdad. Los iraquíes habían volado un puente sobre el Éufrates. Pero la Armada rápidamente se deshizo de ellos y rodó hacia el norte, avanzando hasta casi 20 millas de Bagdad (30 kilómetros).

Una razón por la cual la resistencia de la Guardia Republicana ha sido tan débil es porque durante días ha sido blanco del poderío aéreo estadounidense. La campaña aérea aliada no parece haber roto la capacidad del Gobierno de Sadam Husein para comandar sus fuerzas en Bagdad. Pero ha tenido un efecto devastador en las filas iraquíes en campo abierto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003