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La guerra de Irak complica las relaciones entre socialistas y populares en Euskadi

PSE y PP endurecen sus discusiones, pero sin romper su estrategia contra el soberanismo

La guerra de Irak ha deteriorado las relaciones entre populares y socialistas vascos, pero sin llegar a cuestionar las alianzas frente al soberanismo nacionalista, especialmente en Álava (la única diputación foral que no está en manos del PNV), según coinciden altos dirigentes de ambos partidos. Las tensiones se han revelado en organismos unitarios de movilización contra el terrorismo, donde participan socialistas y populares, como ¡Basta Ya!, y en la confección de las listas electorales, con presencia de ex socialistas en las candidaturas del PP.

La primera muestra del deterioro causado por la guerra de Irak la ofreció la última asamblea de ¡Basta Ya!, celebrada hace unos días en San Sebastián. El socialista José Ramón Recalde, ex consejero de Educación y de Justicia del Gobierno vasco, al que ETA intentó asesinar en septiembre de 2000, advirtió públicamente al líder del PP vasco, Jaime Mayor, de las profundas barreras que separaban a socialistas y populares por su diferente posición ante la guerra.

En medio de una fuerte tensión, Mayor le replicó que lo que les seguía uniendo al PSE y PP, pese a la guerra de Irak, eran las amenazas próximas, como las de ETA, y que el propio Recalde, si acudía a las manifestaciones vascas contra la guerra de Irak, podía coincidir con quien le intentó asesinar, en alusión a que Batasuna apoya dichas movilizaciones.

Los dirigentes del PSE encuentran, por su parte, un agravio en cómo su actitud de "evitar ahondar en la delicada situación en que se encuentra el PP vasco, cogido entre sus proclamas pacifistas contra ETA y su apoyo a la guerra de Irak" no encuentra una posición compensatoria en los populares que "han salpicado sus listas con ex militantes y simpatizantes socialistas" como Jon Juaristi, Edurne Uriarte, Iñaki Ezkerra o Mikel Azurmendi.

"La situación es diferente a la de las elecciones municipales y forales de hace cuatro años", coinciden altos dirigentes del PP vasco y del PSE. Entonces, además de existir una relación muy fluida entre Mayor y el entoces secretario general del PSE, Nicolás Redondo Terreros, apenas se cuestionaba la hegemonía de un PP fuertemente asentado electoralmente, en el bloque constitucionalista. Sin embargo, el ascenso que las encuestas dan al PSE y el descenso paralelo del PP, consecuencia de la marea política nacional, han reavivado la lucha por la hegemonía del bloque constitucional en Euskadi entre socialistas y populares.

De ahí que hayan fracasado los reiterados intentos de Mayor por acordar algún tipo de marco postelectoral con el secretario general del PSE, Patxi López, frente a lo que sucedió hace cuatro años y, posteriormente, en las elecciones vascas de mayo de 2001. El último intento de calado de Mayor fue en febrero, tras el asesinato del militante socialista y de ¡Basta Ya! Joseba Pagazaurtundua. Y la respuesta fue un tajante rechazo de López.

No obstante, aunque los socialistas no quieren hablar públicamente de pactos postelectorales, sus dirigentes reconocen que "se mantiene la estrategia de rechazo al plan soberanista del lehendakari Ibarretxe". "Y mientras dicha estrategia siga vigente no habrá pactos con el PNV y se tratará de que Álava siga en manos de los partidos constitucionalistas".

La novedad, respecto hace cuatro años, reside en que si las encuestas se confirman en los resultados electorales, "el PSE no se resignará, como en 1999, a ceder al PP la cabeza de las dos principales instituciones de Álava, la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003