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Una joven acusa a su empresa de echarla por salir con otro empleado

Una empresa de material eléctrico ha sido acusada por una ex trabajadora de despedirle por mantener una relación sentimental con un compañero de trabajo. La afectada, que tenía un puesto fijo, ha interpuesto una demanda en los juzgados contra la compañía zaragozana Álvarez Beltrán por supuesto acoso de su delegado en Bilbao durante un año. La empresa asegura que la denuncia "es absolutamente falsa".

La denunciante, Aitziber Conde, trabajaba desde 1999 como administrativa en la delegación en Bilbao de la empresa, que tiene su sede central en Zaragoza. Los problemas, según su relato, se iniciaron cuando comenzó una relación de sentimental con un compañero de trabajo que conocía desde hacía 22 años al delegado en Bilbao, Juan Manuel Basáñez, con quien mantenía "una buena relación". La joven sostiene que a partir de ese momento su situación laboral se deterioró hasta concluir con su despido un año después.La denunciante asegura que a los primeros comentarios sobre la idoneidad de que ambos salieran juntos se sumaron luego amenazas directas. La primera, en febrero de 2002, cuando, según Aitziber Conde, el delegado de la empresa en Bilbao llamó al despacho a su novio y le dijo que "uno u otro nos íbamos a la calle. O los dos, porque en la central de Zaragoza no estaba bien visto [una relación sentimental]". Ante el ultimátum, la denunciante decidió abandonar la empresa cuando encontrara otro trabajo. Juan Manuel Basáñez escribió incluso cartas de recomendación de la administrativa, en la que apuntaba sus "excelentes aptitudes a nivel profesional así como un correcto comportamiento", como indica en una carta fechada el pasado 26 de abril.

Sin embargo, durante el resto de ese año el ambiente fue "cada vez peor", señala Aitziber Conde. "Intentaba crear un mal ambiente entre los compañeros. Me hacía contínuos desprecios y me iba quitando tareas. Me llegó a ocultar facturas y talones para luego decir que se habían perdido y que mi trabajo no era correcto". El despido se concreta el 20 de febrero pasado, mediante una carta firmada por el delegado, en la que alude a "sus continuados errores en los últimos seis meses en la formalización de las entradas de material" y "su excesiva demora en la solución de las discrepancias" entre las facturas de proveedores "y las entradas por usted formalizadas". Concluye que ambos hechos son perjudiciales para la empresa y que ha ha habido una "transgresión de la buena fe contractual, tipificada como causa de despido en el artículo 52" del Estatuto de los Trabajadores.

Las represalias, añade la denunciante, se extendieron a su novio, que trabajaba desde 1995 como jefe de almacén "aunque no tenía reconocida esa categoría". "Ahora", señala, "esta trabajando otra vez como dependiente".

Un portavoz de la sede central de Álvarez Beltrán en Zaragoza señaló a este periódico que la denuncia de la ex empleada es "absolutamente falsa" y señaló que el despido se debió a "temas estrictamente laborales". "Aquí en Zaragoza tenemos trabajando matrimonios y parejas de hecho con toda normalidad", agregó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003