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RESPALDO AL PLAN HIDROLÓGICO

Centenares de miles de personas apoyan en Valencia la ejecución del Plan Hidrológico

Las instituciones públicas, gobernadas por el PP, financiaron la concentración con 1,7 millones

Cientos de miles de personas procedentes de Murcia, Almería y la Comunidad Valenciana apoyaron ayer en Valencia el Plan Hidrológico Nacional (PHN) aprobado hace casi dos años por el Gobierno. Los organizadores habían previsto 500.000 personas y el ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, presente en el acto, aspiraba a llegar al millón. Los cálculos hechos por este periódico arrojan una cifra de 224.000 asistentes. La concentración, sufragada con 1,7 millones de euros de las instituciones públicas valencianas, gobernadas por el PP, acabó con el reparto gratuito de 121.000 raciones de paella.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), organizadora de la concentración, elevó a 800.000 el número de participantes, que Delegación del Gobierno redujo a 600.000. El pasado 15 de febrero, en la manifestaciones contra la guerra en Irak participaron más de 370.000 personas en la Comunidad Valenciana -sin aportes de Murcia ni Almería- según los organizadores. Cifra que la policía redujo a 155.000.

Los organizadores del acto en apoyo al PHN apostaron por una concentración aparentemente aséptica y sin connotaciones políticas. El lema Agua para todos respondía a esa teórica voluntad de no herir sensibilidades. Pero la concentración contó desde el principio con el impulso político del PP, que ha hecho de la convocatoria el eje central de su precampaña electoral.

El acto, además, partía con una extraña contradicción, al defender algo que está aprobado por ley hace año y medio. No podía ser reivindicativo porque supondría tanto como echar en cara al Gobierno y a la Generalitat valenciana una apatía en la gestión del Plan. Los organizadores optaron por explicar la movilización como una denuncia de la actuación de los socialistas, de quienes, sin citarlos, dijeron que "paralizarían el PHN si alcanzaran el poder".

Asimismo, mostraron su indignación por la existencia en Bruselas de "numerosas denuncias e informes que ponen en peligro la financiación del PHN". Y por último, el acto se justificó como una respuesta a las protestas contra el proyecto hídrico celebradas hace un año en Aragón y Cataluña y luego en Valencia el pasado noviembre.

A Valencia llegaron procedentes de Murcia, Almería y Alicante unos 2.000 autobuses, según la organización. 2.400 personas desembarcaron en la ciudad gracias a los servicios especiales de trenes. Los socialistas valencianos, contrarios a la concentración por el "uso electoral" que le ha dado el PP, rebajaron a 1.200 el número de autobuses llegados a la capital valenciana.

Además de los agricultores, secundaron la concentración una amplia representación de empresarios de las tres comunidades autónomas más afectadas por concentración, y otra de políticos del Partido Popular. A pocos metros del escenario desde donde los organizadores hicieron sus parlamentos se encontraban el ministro de Trabajo y un buen número de consejeros del Gobierno valenciano, con su presidente, José Luis Olivas, a la cabeza, y el candidato a sucederle en el puesto el 25-M, Francisco Camps. También viajó a Valencia el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel.

El PSOE tuvo una amplia representación, pero no de la Comunidad Valenciana. En la concentración se pudo ver al secretario general del PSOE de Murcia, a los alcaldes socialistas de Lorca, La Unión, Los Alcázares y un grupo de parlamentarios del PSOE murciano.

El PP, que se había mantenido activo en la organización del acto, trató de pasar ayer a un segundo plano. El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, que habló en nombre de los organizadores, dijo que el PHN es "un punto de partida que debe ejecutarse y que habrá que ir mejorando, pero hoy, ahora, es el único plan posible".El tenista valenciano Juan Carlos Ferrero leyó el manifiesto al final del acto, y a continuación se disparó una mascletà y se repartió la paella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003