TIROS LIBRES | BALONCESTO | Liga ACBColumna
i

Resaca copera

Como cualquier competición que se precie, la Copa ha dejado su nómina de vencedores (Barça), héroes sin recompensa (Tau), quejas arbitrales (Unicaja), sueños frustados (Pamesa) o pesadillas confirmadas (Real Madrid). Algunos efectos secundarios se han empezado a notar y de Valencia ha salido el Barça lanzado, el Tau agotado, el Unicaja enfadado, el Pamesa escaldado pero firme, y el Madrid menos Madrid que nunca, si se me permite la comparación histórica que al parecer tanto molesta.

Son los residuos que dejan cuatro días que fueron ganando en intensidad y calidad hasta la espléndida final y donde el Barça demostró todo lo bueno que tiene, que es mucho, y también alguno de sus problemas, que aunque sean menos, estuvieron a punto de dejarle sin nada. Curiosamente en algunas de sus virtudes se encuentran también sus defectos. Como su inigualable capacidad para resolver los finales de partido, que les provoca una aparente indiferencia sobre lo que ocurra anteriormente. O tener a Bodiroga, que es fantástico, pero genera una dependencia excesiva e hipoteca otros ritmos de juego. Nada grave por supuesto, pero ante los retos que tiene en mente, sobre todo la Euroliga, ningún detalle es despreciable.

Mientras el Barça sale a cien por hora, el Tau se quedó vacío de título y energías. En su vuelta a la rutina europea y nacional, dos derrotas. Los vitorianos son un rival magnífico en esfuerzos intensos y cortos, donde su competitividad y las argucias tácticas de Ivanovic pueden enmascarar las deficiencias provocadas por la inestabilidad en la plantilla que arrastra toda la temporada. Pero en los compromisos de largo recorrido no hay antídoto que dure ante tanto cambio, tanta lesión, tantos problemas. Tiene pinta de que sufrirán para estar en los playoffs.

De los dos semifinalistas que se quedaron con las ganas, uno ha reaccionado bien y el otro no. Pamesa se llevó el gran chasco, pero siguen a lo suyo, sin levantar la voz y sin poner peros a lo que fue sin duda un trago doloroso, lo que habla de un buen entramado sicológico. El Unicaja, en cambio, salió bramando por asuntos arbitrales, hasta el punto de que no quiere el All Star (ahora se va a Alicante). Si andaban en esas, no es de extrañar que el Pamesa les diese un baño el sábado en su propia casa.

Con el Joventut cumpliendo su papel, el interesante Auna limitado por su agotador viaje y el Estudiantes pasando desapercibido (lo peor que le puede pasar) sólo falta el Madrid, que fue y volvió cantando eso de "no hay que juzgarnos por lo que ha sido este equipo en otras épocas sino por lo que somos ahora".

Da igual por donde lo mires. En ambos casos sale muy mal parado. A ver si ahora Brabender, Corbalán y Fernando Martín van a tener la culpa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 02 de marzo de 2003.

Lo más visto en...

Top 50