Perfil | José Manuel Loureda

Un ingeniero a pie de obra

Lo que más le gusta a José Manuel Loureda de su trabajo es calzarse unas botas de goma y patear la obra (al volante, a veces, de un viejo Renault 5). Ahí mismo, en la base de operaciones del negocio, entre alquitrán, hormigón y máquinas apisonadoras, empieza una manera de gestionar basada en la austeridad que se extiende hasta el modesto despacho del presidente de Sacyr, la constructora española más rentable, que esta semana ha pactado su fusión con Vallehermoso, la primera inmobiliaria española, para crear el sexto grupo del sector.

Algo hay en Loureda, de 63 años, que recuerda a Amancio Ortega, fundador de Inditex. Ambos son gallegos (el presidente de Sacyr nació en Betanzos, A Coruña), se prodigan poco en actos públicos y encajan en el prototipo del empresario hecho a sí mismo. Loureda, ingeniero de Caminos, primer accionista y fundador de Sacyr, trabajó durante 20 años en Ferrovial, donde acumuló experiencia en la ejecución de obra civil (la reina de la construcción). En 1986, él y otros compañeros ingenieros, entre ellos el actual vicepresidente de Sacyr, Luis del Rivero, crearon su propia empresa con un capital de apenas 250.000 euros. En los comienzos, Sacyr arrastró cierta imagen de protegida del PSOE, porque competía en los concursos por las grandes obras públicas pese a su discreto tamaño. Ahora, con el PP, a Loureda le gusta señalar que no les va peor. En menos de 17 años, la empresa ha alcanzado una facturación de 1.221 millones.

Aficionado a la lectura, sobre todo ensayo y manuales de gestión (cursó un master en IESE), Loureda es conocido en el sector como un "lince de los planos": intuye de inmediato cómo se desarrollará un proyecto y cuánto costará. Entre sus rivales tiene fama de técnico exigente y duro que "sabe sacar mucho dinero a las obras", aunque algunos echan en falta una mayor desenvoltura en público. Los que conocen a Loureda, casado y con seis hijos, le definen como austero (mientras Sacyr presume de eficiencia, fuentes del sector opinan que le falta potencia) y antiyuppy (una vez al mes viaja a Chile para atender el negocio y no tiene problemas en volar en clase turista).

Sacyr no cotiza en Bolsa, algo que ha permitido a Loureda mantenerse al margen de saraos empresariales y no preocuparse demasiado por proyectar una imagen atractiva para el inversor. Ahora este recogimiento puede convertirse en un obstáculo. La nueva Vallehermoso-Sacyr, en la que Loureda sigue como primer accionista, aspira a ocupar un puesto destacado en el Ibex y aún no ha nombrado a su presidente. Loureda es candidato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de febrero de 2003.

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