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Limpiacristales de altura

Cleaning House y el CSIC desarrollan un robot para limpiar fachadas

La empresa española Cleaning House y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un robot para la limpieza de fachadas de edificios acristalados. El aparato, que cuenta con un innovador sistema ventosa para adherirse a las paredes verticales sobre las que se desplaza, se maneja por control remoto. Es de reducido peso (125 kilos) y dimensiones; y también barato cuando se fabrique en serie. Su empleo incrementará la rapidez de la limpieza reduciendo costes y evitará accidentes laborales.

La historia de este robot limpiafachadas, llamado Tito, se inició, en 1996, por la iniciativa de Cleaning House. Esta empresa madrileña se dedica precisamente a la limpieza exterior de edificios, empleando para ello la única manera existente hasta el momento: el andamio colgante, el cubo y el cepillo. Un método tradicional, lento, costoso y que exige la siempre peligrosa presencia de operarios trabajando en altura.

El primer prototipo de Tito se fabricó en un garaje con métodos casi artesanales. A pesar de sus limitaciones técnicas, mostró pronto su eficacia, siendo por ello galardonado con diversos premios y otros reconocimientos en innovación tecnológica.

Mejoras técnicas

"Pero era necesario perfeccionarlo", dice Iván Manrique, directivo de Cleaning House. Se recabó entonces la colaboración del Instituto de Automática Industrial del CSIC, quienes aceptaron la oferta. Año y medio después, los técnicos de Cleaning House y los especialistas en robótica del instituto dieron a Tito la robustez tecnológica necesaria.

"El CSIC mejoró técnicamente el producto y redactó las nuevas patentes necesarias. Se incluyó un radiocontrol, ya que el primer modelo se manejaba mediante un cable, y una turbina que hace el efecto de vacío sobre los cristales y evita que el aparato cimbree, confiriéndole estabilidad sobre las fachadas", explica Manrique.

Esta colaboración, que se inició a mitad de 2001, no fue, naturalmente, gratuita. "Cleaning House tuvo que pagar 18 millones de pesetas (108.182 euros) al CSIC, quien además cobrará royalties por cada aparato que se venda", explica el directivo. La empresa madrileña calcula que el coste total del desarrollo de estos dos prototipos ronda los 600.000 euros. El próximo paso a dar es la comercialización del invento, que ya tiene incluso precio de venta: 30.000 euros. El objetivo es que cada edificio importante de cristal cuente con su propio robot, y que las empresas de limpieza lo adquieran.

Cleaning House es una empresa de limpieza de fachadas que se creó en 1989. El año pasado facturó 800.000 euros, la misma cantidad prevista para este ejercicio. Dispone de 60 trabajadores en plantilla y una cartera de más de 150 clientes en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003