Miles de personas protestan en Costa de Marfil contra el acuerdo de paz auspiciado por Francia

Los partidarios del presidente Gbagbo vitorean a EE UU y llaman "terrorista" a Chirac

Más de 100.000 personas se manifestaron ayer en Abiyán, la capital económica de Costa de Marfil, contra los llamados acuerdos de Marcoussis, firmados el 24 de enero en los alrededores de París. Este pacto impone al actual presidente marfileño, Laurent Gbagbo, un Gobierno de reconciliación nacional del que deberían formar parte los rebeldes del Movimiento Patriótico de Costa de Marfil (MPCI). Los manifestantes de Abiyán, partidarios de Gbagbo, consideran que Francia ha propiciado "un golpe de Estado" y trataron al presidente Jacques Chirac de "terrorista".

Durante una semana, con la complicidad pasiva del Ejército y la policía del país, los detractores de los acuerdos de Marcoussis han atacado la Embajada francesa y otros centros de representación de los intereses de la antigua metrópoli. La mayoría de ciudadanos franceses residentes en Costa de Marfil -25.000 el pasado 1 de septiembre- opta por regresar a París y un batallón de sus soldados protege el aeropuerto para facilitar el retorno.

La crisis de Costa de Marfil supone un revés importante para la diplomacia francesa. Si en 1995, apenas elegido presidente por primera vez, Jacques Chirac se apresuró a reanudar los ensayos nucleares para simbolizar el retorno de la grandeur, luego, en 1997, la victoria en las legislativas del socialista Lionel Jospin le impuso un freno momentáneo -cohabitación obliga- a sus ambiciones de desarrollar una política exterior propia ante todos los grandes conflictos del mundo. La reelección de Chirac en 2002, con amplia mayoría en las dos cámaras, ha permitido que Francia retomase de nuevo la iniciativa en el plano internacional.

En la ONU, Francia ha sabido liderar una posición respetuosa de las leyes y las instituciones, opuesta al belicismo estadounidense, pero también alejada del pacifismo incondicional de los alemanes. En África ha querido desempeñar un papel parecido, de juez de paz, interponiéndose entre los bandos en disputa en Costa de Marfil y evitando, en primera instancia, lo que parecía iba a degenerar en una guerra civil sangrienta y salvando el poder de Laurent Gbagbo. Éste, ahora, ha movilizado a la opinión pública contra sus salvadores, afirmando ante los jóvenes patriotas que protagonizan manifestaciones y actos de pillaje que "los acuerdos de Marcoussis son sólo propuestas".

El pasado día 25 de enero, en Marcoussis (Francia), Gbagbo dijo defender un acuerdo de paz porque no ha "ganado la guerra" y tiene que "aceptar compromisos". Entre ellos figuraba el punto más conflictivo: que los "rebeldes" del MPCI, que controlan el norte del país, se hicieran con las carteras de Defensa e Interior, mientras otros disidentes, como Henri Konan Bédié y Alessane Ouattara, también se sentaran en el Gabinete.

Muchos de los manifestantes de Abiyán enarbolaban ayer banderas estadounidenses y algunas pancartas llegaban a reclamar una invasión de tropas americanas para desalojar a los supuestos invasores franceses. Washington, que oficialmente dice "felicitarse de la firma de los acuerdos de Marcoussis" y cree que "debieran ser aplicados sin tardanza para acabar con la violencia", no parece ser totalmente ajeno a la movilización antifrancesa de Abiyán o, en cualquier caso, no puede dejar de contemplar con cierta satisfacción el fiasco de la diplomacia de Chirac y de su ministro de Exteriores, Dominique de Villepin, demasiado dado a amenazar con el derecho a veto en el Consejo de Seguridad. Washington se ha ofrecido incluso a Costa de Marfil "para ayudar en la aplicación de los acuerdos", crítica implícita a la impotencia francesa para hacerlos respetar incluso por un Gbagbo que debe su cargo a esos soldados franceses a los que ahora presenta como aliados de los rebeldes.

Manifestantes contra el acuerdo de paz muestran pancartas que califican a Chirac de "animal peligroso" y que piden ayuda a Bush, ayer en Abiyán.
Manifestantes contra el acuerdo de paz muestran pancartas que califican a Chirac de "animal peligroso" y que piden ayuda a Bush, ayer en Abiyán.AP

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 01 de febrero de 2003.

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