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Los hermanos Lagares llevan el corto 'La Jugada' a Hollywood

El filme de animación de la pareja onubense ha sido preseleccionado para el Oscar

Manuel y José Lagares, de 40 y 42 años, respectivamente, directores de cine, nacieron con una cámara bajo el brazo. Naturales de La Palma del Condado (Huelva) residen desde hace años en Barcelona donde han montado la primera escuela de animación de España. Han sido preseleccionados al Oscar de Hollywood por el corto La Jugada, de 15 minutos y en el que actúan como protagonistas Paxi Disqué y Paco del Río.

Los dos cineastas ruedan ahora 'Piel de perros', su primer largometraje

La especialidad de Manuel y José Lagares es el cine de animación. La vocación cinematográfica les vino de niños. "Mi padre nos prometió que si aprobabamos el curso, nos regalaría una cámara de Super 8, que compramos en Ceuta", manifestó Manuel. Pronto empezaron a experimentar qué era un primer plano, un plano medio y un contraplano. Y de las calles de un pueblo andaluz hasta pisar la alfrombra roja de la gala de los Goya. En el año 2000 resultaron ganadores al mejor cortometraje de animación por Los Girasoles, un simpático proyecto realizado con muñecos de plastilina. En el corto: unas plantas de girasol están condenadas a morir bajo el yugo de las cosechadoras.

La carrera de triunfos sólo acababa de empezar. Al año siguiente fueron preseleccionados al Oscar por ese mismo corto. En menos de un año los dos hermanos lograron acariciar la meca del cine. Ahora la experiencia se repite. Este año han vuelto a ser preseleccionados al Oscar por el corto La Jugada, de 15 minutos y en el que actúan como protagonistas Paxi Disqué y Paco del Río.

"Se trata de un corto de ficción en el que un psicópata entra en la casa de un escritor de cuentos y se enzarza en una lucha dialéctica con él al modo de los clásicos western de pistoleros", explica. El fallo se conocerá el próximo 11 de febrero. "Ese día nos conectaremos a Internet por la madrugada para ver el resultado. Estamos expectantes", dijo.

Entretanto, los dos cineastas cuentan con la baza de haber obtenido el primer premio entre los 35 certámenes de cine que tiene la academia norteamericana. "Obtuvimos el mejor premio entre los 35 mejores cortos del mundo. El primer premio del Festival de Cannes, del certamen de Los Ángeles, entre otros. Eso es una garantía. Estamos muy contentos", expresó Manuel Lagares.

La actividad de los dos hermanos es inagotable. Piel de perros es el título del primer largometraje de los hermanos, en cuyo rodaje están inmersos en estos momentos. El proyecto depende del presupuesto. "Hemos rodado media hora de película. Todo depende del dinero. Te consuelas con pensar que estás rodando pequeños cortometrajes", indicó Lagares.

La historia, que prefiere no revelar hasta que no esté acabada, está basada en la vida de un hombre mitad animal, mitad humano, que se enamora de una prostituta de las Ramblas de Barcelona. "Es una historia de desamor", afirmó su director. "Al final puede que haya alguna sorpresa", dijo.

Los premios en la trayectoria cinematográfica de los Lagares han pasado a ser un hecho frecuente. De los más de 30 cortometrajes en todos los géneros y formatos que han realizado, todos han recibido algún galardón. La cosecha de premios se acerca a los 200 entre nacionales e internacionales. Pero haber saboreado el Oscar es "una sensación inigualable".

Los hermanos Lagares han tenido varios sueños en su vida profesional: "Estar nominado al Goya. Ganarlo. Ser preseleccionado al Oscar. Estar nominado. Y poder ganarlo". Manuel Lagares recuerda que muchos de sus amigos de juventud le decían, tras la cascada de reconocimientos que no tenía fin: "Como sigas así vas a llegar a Hollywood". Ahora las puertas de la industria más grande del cine están más próximas que nunca.

Pero tras la luz de los reconocimientos se esconden más de 30 años de encono y de esfuerzo. "Si la gente fuera consciente del trabajo de la animación, tal vez nos apoyarían más. Hay poco respaldo por parte de las instituciones", lamentó Lagares. Y añadió: "El recorrido ha sido sufrido. Con recompensas, claro, pero muy duro".

Cuando hacen balance de las cosas, ambos hermanos se quedan con lo mejor: "Nadie nos ha regalado nada. Nos hubiera gustado haber tenido un padrino, como ocurre mucho ahora en el mundo del cine. Pero también es satisfactorio descubrir que no te ha hecho falta y que lo que haces gusta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003