Columna
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Galicia está siendo jibarizada, convertida su tragedia en objeto de programas petitorios de caridad organizados por Aznarvisión. Venga música, venga declaraciones llorosas. Venga Juan Pardo. Se me abrieron mis carnes ante el especial conducido por Pedro Ruiz y tuve que practicarles un sellado de urgencia. Más que nada por ver de nuevo al Pardo (qué apellido tan coherente) explicándonos, sin dejar de ejercer ni un instante su oficio de muñidor, que lo que importa no es buscar responsables, sino mirar el futuro. El futuro, sí, señor. Una gran palabra para Galicia.

Hace unos pocos años amadriné en Santiago a una enérgica promoción de estudiantes de periodismo. Pasé con ellos, y sobre todo con ellas (70% de la promoción, como cabe suponer: he aquí el verdadero futuro), una de las mejores noches de juerga y cariño de mi vida. De vez en cuando, mis ahijadas dan señales, y estos últimos días voy intercambiando mensajes con una de ellas.

A mi ahijada, como a mí, le indigna la babosería que ya nos inunda, puesta en marcha por el Departamento Propaganda del régimen para tapar sus manchas. Ella se queja: "Antena 3 nos ofrece un promo con sonido de gaitas y un emotivo Solidaridad con Galicia sobre el fondo de una bandera gallega... Justo cuando, por fin, aunque a causa de la desgracia, habíamos logrado dejar de lado la imagen erótico-festiva de pueblo folclórico de acento entrañable que nuestro dinosaurio-presidente se encarga de llevar por el mundo escoltado por la Real Banda de Gaitas de la Diputación de Ourense".

Es repugnante. Excreciones sentimentaloides por todas partes. Fotos al contraluz de soldados cogidos de la mano formando una cadena humana, ardorosos pilotos que se dirigen al lugar de operaciones luciendo un casco ornado por bandera y (opción personal machoman, supongo) pegatina de toro osbórnico, periodistas de TVE que asaltan a los gallegos con preguntas de reality-show (sin recibir del entrevistado una patada en las partes: a ver si espabilamos), el cotidiano recuento de generosas dádivas, los festivales caritativos con su comparsería de musas especializadas en huchas para convertir chinitos.

Como esto siga, aviso, me va a dar un ataque preventivo.

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