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ABORDAJE EN EL ÍNDICO

Estupor en el Ministerio de Defensa español

El final de la Operación Socotora, con la entrega a Yemen por parte de Estados Unidos del buque So-San y de su cargamento de 15 misiles balísticos Scud, causó ayer por la tarde estupor en el Ministerio de Defensa y en la cúpula de las Fuerzas Armadas españolas. La noticia cayó como un jarro de agua fría tras una catarata de felicitaciones, procedentes de estamentos militares norteamericanos y del propio secretario de Estado, Colin Powell. Ayer noche no se había recibido ninguna explicación oficial de este inesperado y desconcertante desenlace.

Los dos buques españoles actuaron bajo el mando del jefe de la Vª Flota de Estados Unidos y responsable del componente naval de la Operación Libertad Duradera, aunque con autorización del Gobierno español, en base a una información procedente de los servicios de inteligencia norteamericanos.

Aunque no hubo que lamentar ninguna baja, el asalto no estuvo exento de peligro y "los militares españoles arriesgaron su vida, sin que ahora sepamos muy bien por qué", según destacaron mandos militares españoles sin ocultar su malestar.

La interceptación del carguero se produjo el lunes, pero hasta el martes por la mañana no llegaron los expertos estadounidenses y empezaron a abrirse los 26 contenedores metálicos donde estaban guardados los misiles. Una operación que requirió el empleo de maquinaria especial, capaz de agujerear la plancha sin producir chispas, para introducir una pequeña cámara y examinar su interior, ya que existía el temor de que pudieran estar equipados con algún tipo de bomba-trampa.

El martes por la tarde ya se disponía de información fiable sobre el cargamento del So-San, pero los dos gobiernos acordaron no difundirla hasta ayer por la mañana. Sin embargo, el martes por la noche, hora española, el Pentágono filtró la noticia a la cadena de televisión CNN.

Ayer por la mañana, el contralmirante Moreno Susanna entregó el carguero y sus 21 tripulantes a las Fuerzas Armadas de EE UU. Tras una multitudinaria conferencia de prensa en la sede de su departamento, el ministro Federico Trillo-Figueroa reveló que el buque sería llevado probablemente a la base de Diego García, en el Índico, para examinar la carga e interrogar a los tripulantes.

Su destino estaba mucho más cerca: en Yemen. Los españoles sólo habían demorado 48 horas su llegada. Por esa demora y por los daños que causaron en el buque los disparos, el dueño, si aparece, podría incluso pedir indemnización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002