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Crónica:Liga de Campeones | FÚTBOL

Bendito fútbol

El Barça apacigua la crisis y supera al Newcastle en un partido muy abierto y entretenido

Bendito sea el fútbol. Desbravado el Camp Nou desde el martes, aligerada la grada de francotiradores y espantado el palco por el eco de sus bravatas, el partido quedó ayer a merced de los futbolistas, y el Barça y el Newcastle se pusieron bien calientes en un interesante intercambio de golpes del que los azulgrana salieron con el puño levantado por su mayor pegada y acierto. No hubo mucho juego ni el partido, rebajado y enfriado, dio el peso. Hecho el recuento, la entrada estuvo bien pagada por no decir que valió la pena sacar el carnet de socio. Fue una noche entretenida y divertida, un choque sin defensas, con las porterías abiertas.

El Barcelona salió al campo como un tiro, ansioso de ir a por el encuentro, necesitado de un triunfo reparador, frente a un Newcastle más disminuido por las bajas y menos exigido y, sin embargo, igualmente dichoso por el juego directo que le proponía el rival. No habían pasado 10 minutos y el inventario era abrumador si se toma como referencia el primer tramo de temporada azulgrana: dos desbordes de Overmars con los que Kluivert no supo conectar y otros tantos pases interiores de Riquelme, tres saques de esquina, un gol de Dani, habilitado por Xavi, y dos lesionados, Reiziger y Cocu.

BARCELONA 3 - NEWCASTLE 1

Barcelona: Bonano; Puyol, Reiziger (Christanval, m. 14), Frank de Boer, Cocu (Mendieta, m. 17); Xavi, Motta; Riquelme; Dani (Saviola, m. 78), Kluivert y Overmars. Newcastle: Given; Griffin, O'Brien, Hughes, Bernard; Solano, Dyer, Speed, Robert; Ameobi y Lua Lua (Chopra, m. 83). Goles: 1-0. M. 6. Centro de Xavi desde la media luna hacia el segundo palo, donde llega Dani para rematar a la red. 1-1. M. 23. Solano roba el balón y, tras deshacerse de Christanval, combina con Dyer. Éste asiste a Ameobi, que marca de tiro cruzado. 2-1. M. 35. Jugada personal de Overmars por la izquierda. Se va de Griffin y su centro lo remata al primer toque Kluivert. 3-1. M. 58. Riquelme lanza un saque de esquina y Motta remata de cabeza sin que Dyer, dentro de la portería, pueda evitar el tanto. Árbitro: Frans de Bleeckere (Bélgica). Mostró la tarjeta amarilla a Ameobi. 45.110 espectadores en el Camp Nou. El partido fue retransmitido por Televisión Española sólo para Cataluña.

Overmars fue sin discusión el hombre del partido para suerte del Barcelona, mal montado como estaba, desequilibrado y descubierto como parecía, aturdido como estaba por los cambios, empeñado en jugar con una sola pierna, la izquierda del holandés. Fuerte atacando, el Barça se desangró defendiendo, víctima de la rapidez y combatividad de los magpies, muy a gusto en el cuerpo a cuerpo.

Roto el centro campo, aflojada como quedó la divisoria, tal que le hubieran quitado la faja, estaba escrito que sería un partido de ocasiones y de goles. Empató el Newcastle y volvió a adelantarse el Barcelona, con el gol número 100 de Kluivert, servido por Overmars como demandaba el guión. El partido continuó disputándose a tumba abierta, más decantado incluso hacia el Newcastle, que aprovechó la facilitad de Solano para descolgarse por el carril izquierdo azulgrana que Motta y Mendieta no atinaban a tapar. Las urracas tuvieron dos remates de gol antes de que Motta cabeceara un centro desde el córner de Riquelme.

El tercer gol serenó incluso a Van Gaal, que montó una defensa de tres centrales y el equipo se lo agradeció tanto como lo acusó el Newcastle. A falta de media hora, con Overmars ya reventado, poco quedaba por decir. Más que jugar la pelota convenía conservarla, sobre todo en el bando local que, con Bonano muy fino, aseguró un marcador que permite a los azulgrana igualar el récord de victorias en la competición (10) y situarse en una posición inmejorable para acceder a los cuartos de final. Un buen pesebre después de un vía crucis. Gloria a la Copa de Europa una vez que la Liga se ha vuelto tan cruel.

Dolor culé

Imposible asimilar de un trago tantas cosas como están pasando en el Barça. La mayoría, sin embargo, coincide en el daño que causan a la entidad y a su esencia de ser más que un club. La presentación de una moción de censura es tan sospechosa como la suspensión del partido del martes, por no hablar ya del comportamiento de las peñas, cuya escisión confirma que, a día de hoy, más que el gobierno se discute una manera de mandar que se fundamenta en un equipo "triomfant" que ha dejado de ganar. El proceder del presidente, Joan Gaspart, es tan cuestionado que son muchos los aficionados que habrían cerrado el Camp Nou por vergüenza por cuanto ocurrió sin necesidad de aguardar el fallo del Comité de Competición, con independencia de su contenido, hora de anuncio y otros asuntos que dejan en mal lugar a la administración deportiva y a quienes pedían la clausura como si fuera un trofeo de caza que faltaba en su colección. Un gran número de barcelonistas entiende que el club está por encima del equipo y que la hospitalidad del Camp Nou, bien ganada por un civismo tan extremo que a veces protege más al rival que ayuda al Barça, tiene más valor que tres puntos o cualquier copa. Para toda esa gente, el dolor por haber perdido la virginidad del estadio, siendo grave, es aún menor que el que sentiría si no se cerrara. Llegados a tal punto, el reto que asume ahora el Barça no es otro que el de ser tomado como ejemplo para erradicar la violencia y los malos modos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002

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