POLÉMICA SOBRE CAJASUR

Varios grupos de cristianos cordobeses apoyan al obispo

"Ya que lo ha dicho el obispo, no hay más que añadir; no se puede expresar mejor". Éste era ayer el comentario de un sacerdote cordobés sobre la nota de Javier Martínez, un documento muy crítico con Miguel Castillejo y con el resto de los canónigos que forman parte del Patronato Fundacional de Cajasur. "El obispo se ha mojado. Ha exigido al cura

y a su entorno que cumplan con las obligaciones de su ministerio", afirmaba otro cristiano, que se definía como "un laico comprometido con la justicia y la transformación social según los valores del Evangelio". "Creo que Javier Martínez está desempeñando a la perfección su papel de pastor de la Iglesia, caiga quien caiga".

Algo no ha cambiado: todas las fuentes consultadas prefirieron mantener el anonimato y algunas declinaron pronunciarse. "Ante tal avalancha de información, nos parece mejor esperar a que se aclaren las cosas", explicaban unas. "El miedo se va aliviando, pero sigue", reconocían otras. "El obispo actúa de una forma muy equilibrada", señalaba el laico comprometido. "Siendo la caja de la Iglesia, podía haberse comportado de otro modo más corporativista, y no, ha censurado abiertamente la conducta de Castillejo, con el Evangelio en la mano. Esto tiene un valor especial en un momento en que la Iglesia jerárquica no se implica". "Se trata de una persona coherente con su fe", apunta otro cristiano. "Aunque es verdad que debería ser el obispo de todos, y que tiende al movimiento Comunión y Liberación". Pero eso, añade, no le ha impedido luchar por dejar a la institución a la que personifica en su sitio: "no le ha importado decir 'tú serás hombre de Iglesia, pero estás haciendo daño a la Iglesia a la que yo represento'. Es inteligente y cumple con su papel, que no es nada fácil".

Respuesta valiente

"A mí no me ha parecido inesperada la respuesta del obispo", acotaba un miembro de una comunidad cristiana. "Lo que no esperaba es que fuese tan valiente. Pero después de que indicase a los canónigos que no debían votar la propuesta de nuevos estatutos, y de que éstos no le hiciesen caso, debía ponerse en su lugar, como ha hecho, o dimitir. Ahora tiene el respaldo de su propio sistema jerárquico y de todos los partidos, excepto el PP. Y creo que de la sociedad cordobesa en su conjunto".

"Aunque no estoy de acuerdo con muchos de sus pronunciamientos", advertía este cristiano de izquierdas, "éste me parece necesario, porque posibilita que se termine este caudillaje y se acabe un proceso que llevaba a un callejón sin salida". El recurso al diálogo, coinciden todos los consultados, es la clave del éxito.

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