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Crónica:FÚTBOL | Novena jornada de Liga

Locura inexplicable en el Calderón

Tres goles de José Mari y otros tres de Urzaiz dejan en empate un duelo desconcertante

El Calderón presenció un encuentro inexplicable. De juego bajo, defensas ruinosas y marcador loco. El Atlético lo tuvo ganado y también perdido. El Athletic estuvo a merced de la goleada y también hasta dos veces con los puntos en el bolsillo. No hizo nada, pero conquistó tres goles. Los rojiblancos hicieron algo más, pero obtuvieron la misma producción tras perdonar lo imperdonable en defensa y también en ataque. Urzaiz marcó tres goles, los mismos que José Mari. Heynckes quedó en mal lugar, porque su equipo anduvo a la deriva. Luis Aragonés también, otra vez con defectos en la alineación y en las sustituciones. Lo dicho, un duelo para mandar directamente al psicoanalista.

A falta de luces en la elaboración, el Atlético se aferró a las acciones a balón parado para encontrar su sitio en el partido. O sea, se tiró de cabeza sobre la zurda de Stankovic, que ya no está para demasiados trotes, pero que sigue conservando un toque delicado y exquisito. Cuando está el yugoslavo, al Atlético las jugadas estáticas le dan mucho de sí. Porque dejan segunda y hasta tercera jugada, saques de esquina que se encadenan y, en definitiva, cuatro o cinco remates de golpe. Así abrió el Atlético, en plena rueda de córners, el marcador: Stankovic ajustó el centro y José Mari picó hacia atrás hasta el gol.

ATLÉTICO 3| ATHLETIC 3

Atlético: Burgos; Contra (Otero, m. 60), García Calvo, Coloccini, Carreras; Albertini, Emerson; Aguilera (Jorge, m. 65), Correa (Javi Moreno, m. 57), Stankovic; y José Mari. Athletic: Lafuente; Javi González, Lacruz, Murillo, Larrazabal; Oskar Vales, Gurpegi; Etxeberria (Del Horno, m. 90), Tiko (Alkiza, m. 70), Yeste (Karanka, m. 83); y Urzaiz. Goles: 1-0. M. 23. Stankovic saca un córner desde la derecha y José Mari cabecea hacia atrás desde el primer palo. 1-1. M. 49. Tiko cuelga un balón sobre la espalda de los defensas, Coloccini se queda clavado y Urzaiz, ante la pasividad de Burgos, marca a placer. 1-2. M. 52. Yeste roba la pelota, la cuelga y Urzaiz se anticipa en el primer palo y marca de cabeza. 2-2. M. 75. Stankovic saca un córner desde la derecha, Emerson pica hacia atrás y José Mari empuja a la red. 2-3. M. 82. Javi González dobla a Etxeberria por la derecha, tira el pase de la muerte, Aleiza deja pasar la pelota y Urzaiz fusila. 3-3. M. 90 (+). José Mari hace la pared con Emerson y conecta un derechazo fortísimo desde la frontal. Árbitro. Carmona. Amarilla a Carreras, Aguilera y José Mari. 40.000 espectadores en el estadio Calderón.

No había hecho nada anteriormente el Atlético, sumergido en un juego anodino y espeso. Tampoco el Athletic, un equipo definitivamente sin alma, por mucho que suya hubiera sido la única ocasión de peligro que contempló el arranque del duelo. El 1-0 dejó tocado al grupo de Heynckes, que empezó a enseñar descosidos en todas sus líneas. El Atlético mostró entonces su otro argumento, el contragolpe, pero no supo rematar a un adversario que parecía haber izado ya la bandera blanca.

El Atlético se imaginaba fuera de todo peligro cuando comenzó la segunda parte. Al rival no se le adivinaba ningún plan y sí muchos caminos por donde meterle mano. Pero, de pronto, sin saber muy bien cómo, el marcador dio un vuelco repentino. Urzaiz hizo su trabajo en ambos goles, pero lo que realmente pesó fueron los tremendos errores defensivos del Atlético. Coloccini que se queda, Burgos que no sale, un balón perdido en el balcón del área...

El Athletic, que ya de salida estaba más diseñado para la destrucción, retrocedió metros para guarecerse. El Atlético trató de levantarse por las bravas, sin arroparse de un juego demasiado claro. Las respuestas las volvió a encontrar a balón parado, acciones que le reportaban jugosos beneficios. Ya no sólo por su propia habilidad, sino por la fragilidad con la que el Athletic las defendía. Así arañó el empate y así pudo ponerse el partido nuevamente de lado.

Pero de malograr y malograr ocasiones, lo que salió fue un contragolpe mortal del Athletic para el que los de casa no encontraron contestación. Pudo haber fuera de juego de Javi González, pero ni eso salvaría al Atlético. Alkiza hizo luego una obra de arte en el punto de penalti -se abrió de piernas cuando todo el estadio se esperaba el remate- y Urzaiz completó su noche goleadora. No hizo otra cosa en todo el partido que marcar tres goles, sólo eso, pero nadie le puede pedir más.

El 2-3 habría sido ya definitivo de no andar por medio el Athletic, una ruina defensiva -para sacar puntos necesita marcar la tonelada de goles que hizo ayer, porque lo que está claro es que su portería va a ser perforada con creces-. Un derechazo de José Mari -tres tantos igualmente, pero jugando bien- puso el 3-3, y un puñado de ocasiones más dejaron el suspense hasta el final. Y reforzaron el punto de locura inexplicable que siempre presidió el duelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002