Columna
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Mantener viva la memoria

Acepté ser padrino de esta Semana porque estoy absolutamente de acuerdo con los objetivos que se propone: es decir, la conservación del Patrimonio Cinematográfico Europeo y su difusión en todos los ámbitos.

Los pueblos deben mantener viva su memoria. No me refiero sólo a la memoria biológica, sino a todos los materiales y soportes donde el ser humano ha ido dejando su huella, ya sea en papel, en lienzo, en piedra etc., o en la emulsión del negativo de una película. El legado cinematográfico europeo es inmenso, variadísimo y frágil. Hay que hacer un esfuerzo por conservarlo y respetar cómo fue concebido en su origen.

El cine es el arte del siglo 20, no entenderíamos nuestro pasado sin las películas que hicimos y vimos y nuestro futuro sería más triste y menos emocionante sin ese pasado cinematográfico.

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El cine es una de las fuentes más seguras de placer, conocimiento, entretenimiento, documentación, inspiración, excitación y orgullo con que contamos. Es un tesoro inextinguible, basta con que lo cuidemos y difundamos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de noviembre de 2002.

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