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Robin Williams afirma que le costó lograr papeles de malvado como el de 'Insomnio'

El actor Robin Williams se desdobló ayer en Madrid en decenas de personajes. Fue George W. Bush leyendo un discurso, Borís Yeltsin borracho (habla ruso), el ciclista Mario Cipollini, Al Pacino, Robert de Niro, un león... Su gestualidad y sus cambios de voz son tan exagerados que hasta sus hijos le piden que pare un poco. Vino a Madrid para promocionar Insomnio, el remake que Chistopher Nolan, director de Memento, realizó sobre el filme noruego Insomnia (1997) de Erik Skjoldbjærg, y que se estrena mañana, viernes. Williams se muestra por una vez contenido. Interpreta al escritor Walter Finch, un psicópata de un pequeño pueblo de Alaska a quien busca, tras el asesinato de una joven, Will Dormer (Al Pacino), un detective que no consigue conciliar el sueño por la intensa luz de la noche estival de la región.

'Cuando cumples 50 años no tienes miedo a nada y es el momento de cambiar de registro. Además, en los primeros años de mi carrera nadie me ofrecía papeles como éste, de malo. Está claro que tenía miedo a que me encasillaran en papeles cómicos o de tipos comprensivos', reconoce. Y asegura que recurre a la comedia para desahogar 'mi lado oscuro, mi ira, sin molestar a nadie'.

'Al Pacino es muy intenso trabajando pero también muy abierto, por lo que nos relajamos y trabajamos bien juntos', asegura. 'Pero para la gente resulta muy atractivo el enfrentamiento entre dos actores conocidos, sobre todo si son combinaciones tan extrañas', indica. Él lo entiende como 'si fuéramos un dúo de músicos. Pacino sería un magnífico pianista de jazz'. La tercera en discordia es Hilary Swank, otra detective, ganadora de un oscar con Boys don't cry.

El profesor de El club de los poetas muertos, sin embargo, no abandona lo cómico. Es más, ha vuelto a los escenarios tras 16 años con un espectáculo que le ha llevado por medio Estados Unidos. 'He hecho un tour y estoy muy feliz. En el escenario hablaba de lo que ocurre ahora. De este presidente (George W. Bush), que parece salido de El mago de Oz, que tiene dificultades de comunicarse, que no habla y se limita a ser testigo', explica. 'Recorrí el país después del 11-S, y pienso que a la gente le gustaba el que no hablara directamente de los atentados sino de otras cosas, como la paranoia o la inseguridad'. En ese momento pone una voz gangosa e imita al presidente hablando a la nación.

El actor, que ganó un oscar por El indomable Will Hunting, vive en San Francisco, alejado de Hollywood. 'No lo soporto. En cierta ocasión, me paró un policía y me dio un guión', cuenta alucinado. Confiesa que le encanta entretenerse con los juegos de Internet, que le permiten comunicarse 'con gente de todo el mundo, mayores, pequeños...', y se declara un 'seguidor en vivo del Tour de Francia. No descarto venir un año a la Vuelta ciclista a España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 2002