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LA SATURACIÓN DE LAS PRISIONES

Más de 8.000 presos comparten celda, en contra de lo que dice la Ley Penitenciaria

29 de las 77 cárceles superan su "capacidad operativa" por el incremento de internos este año

Las prisiones baten récords de ocupación. El incremento de presos en lo que va de año (3.657 personas, más que en los dos años anteriores) ha puesto la nueva marca en 51.178 internos. De las 66 prisiones dependientes del Ministerio del Interior -la Generalitat de Cataluña gestiona otras 11-, la saturación afecta sobre todo a 29. En más de la mitad de sus celdas -de unos ocho metros cuadrados- deben convivir dos personas. Se supera así el límite con el que pueden funcionar correctamente. Más de 8.000 reclusos ocupan celdas dobles, en contra de lo que establece la ley.

La ley establece que los internos deben ser alojados en celdas individuales, salvo en casos especiales

El artículo 19 de la Ley General Penitenciaria -que regula el funcionamiento de las prisiones- establece que todos los internos deben alojarse en una celda individual y que sólo en circunstancias excepcionales (insuficiencia temporal de alojamiento, porque lo prescriba un médico o los equipos de especialistas que deciden sobre el tratamiento de los presos) se podrá recurrir a dependencias colectivas.

Las cifras actuales de población reclusa (ver gráfico) imponen que la excepción sea la regla, con lo que el precepto legal se incumple sistemáticamente. En algunas cárceles las celdas deben de ser ocupadas hasta por internos en casos excepcionales. Cada habitáculo de las últimas prisiones construidas -conocidas como centros tipo- consta de unos ocho metros cuadrados de superficie en los que sólo cabe la cama (o dos literas), una mesilla, un armario, un lavabo y el inodoro.

Pero las cárceles están preparadas para soportar niveles de población superiores a los prescritos por la ley, y los expertos en penitenciarías aseguran que cualquier centro puede funcionar satisfactoriamente -prestando a los presos todos los servicios que exige la legislación- con la mitad de sus celdas ocupadas por dos internos. Superado ese límite, que se denomina en términos penitenciarios "capacidad operativa", la situación comienza a deteriorarse.

El deterioro afecta actualmente a 29 cárceles de las 66 que gestiona Instituciones Penitenciarias, debido al tremendo incremento de población reclusa registrado en el último año. Desde el 1 de enero hasta el 6 de septiembre han ido a la cárcel 3.657 personas, casi 200 más que en los 24 meses anteriores. La situación es especialmente grave en Andalucía, Canarias, Madrid, Murcia y la Comunidad Valenciana.

De los 12 centros andaluces, tres superan ampliamente el límite de capacidad. El Puerto de Santa María II (Cádiz) acoge 262 presos más de los que puede alojar. Con 326 celdas funcionales (sin contar las de la enfermería y las de ingresos), aloja a 751 personas. Varias de sus celdas están ocupadas por tres personas. Todavía no han llegado a ese límite las prisiones de Málaga y Sevilla, pero en ambas la práctica totalidad de las celdas están ocupadas por dos personas.

Instituciones Penitenciarias decidió instalar una nueva cárcel en Canarias en 1993, pero aún hoy ningún alcalde la quiere en su municipio. Mientras se demora la decisión de dónde instalar el centro, que ya está proyectado y presupuestado, los de Las Palmas y Tenerife (los dos más importantes del archipiélago) mantienen niveles de ocupación preocupantes que en muchos casos obligan a trasladar a los presos a cárceles de la Península, con el consiguiente desarraigo familiar.

En Madrid la masificación afecta especialmente a las prisiones de Alcalá-Meco y Valdemoro, pero la de Soto del Real también tiene exceso de ocupación. En Alcalá-Meco, como la prisión de El Puerto II, todas las celdas tienen doble ocupante. La de Valdemoro está a sólo 165 presos de esa situación, con 630 de sus 712 celdas con dos internos. La situación es también preocupante en Fontcalent (Alicante) y Murcia, donde ya el pasado mayo fue necesario colocar una tercera litera en varias celdas compartidas por dos personas. La noche del pasado 26 de mayo, en el primer módulo de Fontcalent 321 presos tuvieron que dormir en 112 habitaciones. En el centro de Picassent (Valencia), el mayor complejo carcelario de España, con 1.365 celdas, los presos eran 2.300 el pasado 3 de septiembre. Según los funcionarios, la afluencia masiva de internos se trata de solucionar "alargando su estancia en el módulo de ingresos", ya que en otras zonas "no queda una sola plaza libre".

A pesar de los datos, Prisiones niega que exista hacinamiento y sostiene que se mantiene en los niveles de "capacidad operativa", pero por si acaso ha solicitado la construcción de cuatro centros más (dos en Andalucía, uno en Madrid y otro en la Comunidad Valenciana), que están en estudio. "Tenemos todavía un colchón de 3.000 plazas", asegura el director general, Ángel Yuste, que recuerda que 23.000 presos -la mitad de los que dependen de su departamento- están internados en las 15 cárceles construidas en los últimos 10 años.

Esos centros se construyeron gracias al plan de amortización y construcción de nuevas prisiones puesto en marcha por el Gobierno en 1992, en el periodo socialista, y continuado por el PP tras su llegada al poder. De las 18 cárceles proyectadas, quedan por construir tres por falta de suelo: la proyectada en Canarias y otras dos en Navarra y el País Vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de septiembre de 2002