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ARRANCA LA TEMPORADA DE EXPOSICIONES

El afán 'voyeur' de la polaca Katarzyna Kozyra se exhibe en el Reina Sofía

Ella filma y filma. Su pequeña cámara de vídeo es como un apéndice más de su cuerpo. No descansa. Incluso, durante la presentación de su trabajo en vídeo que se exhibe en el Reina Sofía, grabó con su cámara las imágenes que mostraban las pantallas. Como si regrabara su propio trabajo. Katarzyna Kozyra (Varsovia, 1963) está considerada una de las artistas más destacada del arte polaco actual.

Algunos de sus trabajos, o mejor dicho, la forma de realizarlos, tiene gracia. En 1999 se disfrazó de hombre y se metió en unos baños públicos de hombres. Y cómo no, iba grabando todo lo que veía. ¿Y que es lo que más le sorprendió? 'Me estresé y no veía nada de lo que ocurría. Cuando entré en aquellos baños tenía clarísimo qué quería rodar, lo había planificado perfectamente, y me colapsé. Luego vi el vídeo y me sorprendió. Y nadie se dio cuenta de que era una mujer, cuando era tan obvio'. El caso es que con esas imágenes, tituladas Baño público para hombres obtuvo una mención de honor en la Bienal de Arte de Venecia 1999. ¿Se considera una voyeur? 'Sí, es una definición muy ajustada'.

Pasión por el baile

Ahora, el Espacio Uno, del Museo Reina Sofía, destinado a los artistas emergentes, exhibe hasta el 3 de noviembre dos videoinstalaciones inspiradas en la fascinación que Kozyra siente por el baile y la coreografía, también por el cuerpo y la sexualidad -'todos los cuerpos son iguales, el sexo es un disfraz'-. Inicialmente no está muy claro qué representan esos cuerpos dorados semidesnudos, que se mueven constantemente, o los bailarines con cascos de motoristas que protagonizan la obra Lords of the dance. 'Es una mezcla de varias cosas', aclaró la comisaria de la exposición Hanna Wróblewska. 'Remiten a la ciencia-ficción, a los héroes cómicos, a la gimnasia, al deporte. Es una mirada irónica sobre las convenciones culturales, sobre la sexualidad y la identidad'.

El director del Museo Reina Sofía, Juan Manuel Bonet subrayó el 'aspecto burlesco' del trabajo de Kozyra. 'Sus imágenes son muy potentes, reflejan muy bien la identidad de su trabajo. Son imágenes de gran diversidad que guardan una interesante relación con el sonido'.

Una vez concluida la presentación de la exposición, Katarzyna Kozyra seguía filmando sus propias imágenes. Y no se la podía molestar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de septiembre de 2002