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Grupos ecuatorianos organizan apuestas ilegales de partidos de voleibol en la Casa de Campo

Los 'extorsionadores' cobran un euro por el uso de los columpios, según la policía

El voleibol, las instalaciones deportivas municipales, los columpios infantiles, las apuestas y determinados desaprensivos ecuatorianos y colombianos han formado una extraña combinación en, al menos, dos parques de la ciudad: la Casa de Campo y el parque del Oeste. Un grupo de individuos, según ha comprobado este periódico, organizan apuestas ilegales de partidos de voleibol y cobran a sus compatriotas un euro por dejar utilizar a sus hijos los columpios públicos que hay en estos parques. 'Conocemos estas extorsiones, pero todavía no hemos podido detener a nadie. Es muy difícil probarlo y, además, nadie quiere testificar', explican fuentes de la Policía Municipal.

Los extorsionadores llevan a los parques sus propias redes de voleibol -elaboradas con distintos colores-, las instalan y cobran a los equipos 10 euros. 'Las redes las tejen los presos de las cárceles de Ecuador', admitió ayer uno de los organizadores de las timbas del parque del Oeste.

En este lugar, ayer por la tarde un grupo de individuos instaló las redes en una cancha de baloncesto de uso público. Luego, organizaron las apuestas, que en la Casa de Campo llegan hasta los 500 euros por persona. 'La apuesta mínima es de 10 euros. Si ganas, te llevas el doble', comentó uno de los organizadores. Los propios jugadores también apuestan con el equipo contrario, como mínimo, 160 euros. El árbitro, además, se queda con un porcentaje.

Este verano, la policía ha decomisado nueve redes de voleibol en los parques donde se reúnen los ecuatorianos, ha realizado 103 intervenciones por venta ambulante y ha interpuesto 25 denuncias relacionadas con reyertas, robos, falsificación de documentos y por tenencia y consumo de estupefacientes. La policía ha intensificado la vigilancia. Ayer, los organizadores de estas timbas estaban pendientes de que los agentes no rondasen la explanada antes de montar el negocio. 'El voleibol es un deporte muy sano. Las timbas son inocentes; a veces, nos apostamos una cerveza', explicó ayer un ecuatoriano, que acudió con su familia.

Pero los ecuatorianos que organizan estas apuestas se han encontrado en los últimos meses con competidores: los colombianos, que también llegan con sus redes y se pelean para ver quién monta antes las apuestas, según la policía.

'Antes traíamos las redes, pero llegó un día un colombiano con las suyas y nos dijo que tenía permiso del Ayuntamiento para montarlas. No quisimos problemas y ya no jugamos', explicó ayer un ecuatoriano que estaba en la Casa de Campo. Además, la presencia de la Policía Municipal en esta zona está haciendo cada vez más difícil la organización de apuestas. 'Hay extorsión de ecuatorianos a compatriotas porque, además de las apuestas, obligan a pagar un euro a cualquiera que pretende utilizar los columpios, que son de uso público', afirmaron ayer fuentes de la Policía Municipal.

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Ayer al mediodía, un grupo de pequeños utilizaba los columpios del parque vigilados muy de cerca por sus padres. 'Además, algunos desaprensivos alquilan las redes de voleibol por horas y las colocan en sitios donde sólo se puede hacer lo que ellos digan', añadieron las mismas fuentes.

Un lugar de reunión

El domingo pasado, seis ecuatorianos resultaron heridos leves en la Casa de Campo tras una reyerta originada a última hora de la tarde por los efectos del alcohol, explicaron fuentes policiales. A pesar de este incidente, la Policía Municipal asegura que los inmigrantes que se reúnen en la Casa de Campo no son peligrosos y que sólo buscan un sitio donde estar junto a gente de su país. Cocinan con bombonas de gas, venden bocadillos y alimentos típicos de su país, hacen barbacoas y extienden mesas y sillas por la explanada del lago.

'El problema es que con la presencia masiva de estas personas el parque se está deteriorando', añadieron. Los ecuatorianos defienden el voleibol y denuncian la 'persecución' policial a la que dicen estar sometidos. 'Las apuestas son inofensivas y si estamos en la Casa de Campo es porque no tenemos otro lugar donde reunirnos', explicó un grupo de inmigrantes, que pidieron al Ayuntamiento que les busque, de una vez, un lugar donde poder estar los fines de semana.

'Por lo menos, nos podían poner servicios públicos, venimos aquí con nuestros niños y cada vez que queremos ir al baño nos cobran en los bares', agregaron.

Los dueños de los chiringuitos cercanos al lago tienen, en cambio, una versión distinta del asunto. 'No nos molesta que los ecuatorianos estén aquí pasando el rato, pero venden comida y bebida y nos están haciendo competencia desleal. Estamos pensando cerrar los fines de semana, porque ya no hacemos negocio. Se llevan nuestras mesas y sillas y no consumen nada', comentó la dueña de uno de los restaurantes.

Mientras en el pulmón verde de la capital más de 3.000 ecuatorianos pasaban ayer el día, en otro lugar de la ciudad, el parque del Oeste, un grupo de ecuatorianos instalaba las redes de voleibol alrededor de las tres de la tarde. El lugar elegido, una cancha de baloncesto, fue tomada poco a poco por decenas de ecuatorianos; unos, con el deseo de jugar un partido; otros, con la pretensión de apostar sobre el resultado del juego. Los dueños de la red, y también de la pelota, fueron eligiendo a los jugadores para formar dos equipos de tres personas. 'Primero tienes que ver el partido 10 minutos para ver qué equipo te gusta más y luego ya apuestas', explicó uno de los organizadores de la timba.

Hay miles de combinaciones para jugarse el dinero. Por ejemplo, los jugadores de un equipo apostaron contra los del otro 160 euros y el equipo ganador pagó a los organizadores el alquiler de la pista (10 euros por hora de partido). Además, los propios jugadores se ofrecen para apostar contra el público. 'Te apuesto 10 euros a que ganamos', provocaban los jugadores. También, hay apuestas entre personas del público. Para que la timba tenga validez, uno de los presentes apunta las apuestas. Además, esta persona ejerce de árbitro y se lleva un porcentaje del equipo que gana.

Peleas al final del partido

El partido se juega de forma distendida y entre bromas, pero a medida que avanza, los jugadores se van transformando y el juego se endurece. Los que han apostado y las familias de los jugadores animan con sus gritos. '¡Hemos perdido el punto!', gritó enojado uno de los participantes a su compañero de equipo. Sólo el ruido lejano de una sirena de policía distrae a los jugadores. 'Alguna vez ha habido peleas, sobre todo al final del partido, cuando uno de los equipos ve que va a perder el dinero', señaló una persona que presenciaba el partido. 'Cuando acaba el juego, se organiza otro, y así pasamos una tarde muy agradable', añadió.

La Policía Municipal también realiza cerca de estos parques controles de alcoholemia, y este verano ha interpuesto cinco denuncias por este motivo.

Seis ecuatorianos, tres por equipo, jugaban un partido de voleibol con apuestas ayer en el parque del Oeste.
Seis ecuatorianos, tres por equipo, jugaban un partido de voleibol con apuestas ayer en el parque del Oeste.CLAUDIO ÁLVAREZ

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