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Calixto Bieito retrata las obsesiones de la vieja burguesía vienesa

El director monta 'El murciélago', de Strauss, para la Ópera de Gales

El director Calixto Bieito ha abandonado por una vez su hábito de actualizar los argumentos de las obras clásicas de teatro y ópera en su primera incursión en el mundo de la opereta. El aparentemente intrascendente vodevil sobre el que Johann Strauss compuso su opereta Die fledermaus (El murciélago) se convierte en manos de Bieito en un ácido retrato de las obsesiones de la sociedad burguesa de la Viena de 1900.

El montaje, para el que el director de escena se ha inspirado en la novela de Arthur Schnitzler Relato soñado y la película de Luis Buñuel El ángel exterminador, inaugurará el próximo día 14 en Cardiff la temporada lírica de la Ópera Nacional de Gales.

Calixto Bieito encierra a todos los personajes de El murciélago en una magnífica mansión de principios del siglo XX inspirada en el palacio Stoclett, diseñado por el arquitecto austriaco Josef Hoffmann (1870-1956), que en la obra es a la vez vivienda de los Eisenstein en el primer acto, el gran salón del palacio del príncipe Orlovski en el segundo, y una cárcel en el tercero y último. A todos los viste con lujosos trajes de época y entre valses y mares de champaña, bebida constantemente invocada en la obra, los somete a un psicodrama.

'Como los Nóbile y sus invitados en El ángel exterminador, los personajes de mi versión de la opereta de Strauss viven eternamente recluidos en su mansión en permanente fiesta. Sin embargo, a diferencia de los del filme de Buñuel, a los personajes de la opereta nada les impide salir de la casa. Son ellos los que no quieren hacerlo, viven en un universo cerrado, en una cárcel mental, convencidos de que nunca pasa nada, y se inventan todo tipo de juegos que les permitan experimentar emociones fuertes con las que escapar del profundo aburrimiento en el que viven', explica el director.

'Normalmente se toma El murciélago como una historia intrascendente y divertida, pero yo veo en el texto, repleto de frases muy fuertes, un ácido retrato de una sociedad, la de la Viena del final de los Habsburgo, hipócrita, de doble moral, alcoholizada y obsesionada por el sexo'.

'En este caso', continúa, 'en lugar de trasladar la acción a nuestra época, sólo la adelanto 25 años con respecto a esa década de 1870 en que los libretistas sitúan la historia. Es este periodo anterior a la I Guerra Mundial, en que el imperio de los Habsburgo cae a trozos mientras la burguesía del momento cierra los ojos, el que me interesa retratar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002