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Reportaje:FÚTBOL

El lateral imprevisto

Raúl Bravo, la decisión más sorprendente de Sáez, coge el aire al puesto

'Yo le dije que era una apuesta personal y que la hacía sobre seguro. Pero le pasé la responsabilidad a él, le dije que el asunto ya era exclusivamente suyo. Que estaba en sus manos darme o quitarme la razón'. Con este breve discurso, Iñaki Sáez, el nuevo seleccionador español, recibió a Raúl Bravo, de 21 años, el día que le anunció la mejor noticia de su vida. Dos partidos después, la decisión más sorprendente del técnico -convertir en internacional a un recién llegado, suplente en el Madrid y con apenas media docena de partidos en su currículo profesional- va perdiendo el matiz de locura. Bravo está cumpliendo y compensa a base de velocidad, ímpetu y largo recorrido las carencias que, ubicadas fundamentalmente en el aspecto defensivo, aún conserva en el puesto. Sáez, de momento, está feliz con su apuesta más arriesgada.

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Ni el propio Bravo en su amanecer de mayor optimismo hubiera sospechado las intenciones de Sáez. 'Yo es que jugaba con ventaja', confiesa el técnico, 'porque le había visto en categorías inferiores y tenido a mi lado en la sub 21. Por los futbolistas hay que apostar. Yo jugaba de extremo y no salía adelante. Hasta que llegó Gainza, me imaginó de lateral derecho, me tuvo fe y acabé como internacional'.

Pero si se trataba de entregar a un chico joven la banda izquierda, ¿por qué no Navarro, que es titular en el Barça? 'Porque es otro tipo de jugador, que también puede actuar de central. A Van Gaal le trabaja bien, pero no conviene compararle con Raúl Bravo. En el madridista convergen las cualidades que yo quiero para que lleguemos a repetir un Gordillo en el futuro'.

Con todo, Sáez no quiere disparar la euforia con el lateral izquierdo. Tres obstáculos amenazan la progresión de Raúl Bravo. La primera tiene que ver directamente con sus cualidades. 'Tiene que trabajar mucho el aspecto defensivo', afirma Sáez. 'Aprender a cerrar la espalda de los centrales cuando la jugada va por el otro lado y adquirir experiencia en los unos contra uno, a forzarle una salida al extremo. Como es un portento físico, no tiene problemas para volver. En ataque, nos puede enseñar él. Tiene recorrido larguísimo y una habilidad especial con la izquierda. Debe mejorar los centros en carrera. Y esas cosas las debe asimilar, desarrollarlas a partir de una intuición personal'.

La segunda barrera depende de su situación particular en el Madrid, donde la presencia de Roberto Carlos le cierra titularidad para crecer. 'Eso le creará muchas dificultades. Pero por otra parte es bueno. Porque estar al lado de un lateral modelo, poder fijarse en sus virtudes y en sus defectos -que Roberto Carlos también los tiene-, siempre es interesante. De todas formas, contará con minutos. Y en todo caso, debe comportarse como un profesional impecable, así se lo he dicho. Prepararse y trabajar a tope aunque no juegue. Como no tengo dudas de su capacidad profesional le seguiré llamando. Y si no se cuida, se lo notaré'.

La última traba está vinculada a la forma en la que encaje el chaval su nuevo status en el fútbol. En la Ciudad Deportiva, a la que ahora acude al volante de un reluciente Porsche Boxter plateado y con un teléfono móvil distinto cuyo número ya no revela tan fácilmente, dicen que ahora se le ve crecido. Su compañero Raúl, que ahora ejerce de jefe de vestuario y que un día no hace mucho pasó por su situación, ya le ha alertado de los peligros que conllevan el dinero y la fama. 'A todos los jóvenes', dice Sáez, 'les he dicho que aún no son nadie y que se lo pongan como máxima. Tú puedes ser técnica y físicamente bueno, agresivo y competitivo, pero lo más importante es la voluntad de triunfar. Estar siempre alerta, sin tumbarte a la bartola, con las ganas de aprender más y más. El ejemplo es Raúl, que le miren. Lo tiene todo y cada día intenta más'.

El caso es que Sáez ha encontrado una solución para tapar un agujero del fútbol español actual. No aparecen los grandes laterales. 'Es un puesto en precario, sí, no salen laterales izquierdos claros. Antes aparecían de forma natural o se reconvertían los extremos. El problema es que como durante algunos años se ha dejado de jugar con extremos, pues ya no hay forma ni de reconvertirlos'.

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