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Crónica:SEMIFINALES DE LA LIGA ACB | BALONCESTO

Unicaja saca el rodillo y jugará la final

El Unicaja llegó ayer, por segunda vez en su historia, al último escalón de la Liga ACB, a la final. Lo hizo, como es costumbre en este equipo, a lo grande, al resolver la eliminatoria a la primera, en tres partidos, para qué más. Será, quizá, que Estudiantes gastó toda la munición en aquellos cinco partidos contra el Real Madrid, al que mandó al infierno a costa de un considerable desgaste; o será, por qué no, que Azofra está más a gusto ante Djordjevic y Raúl López que ante Cabezas, para mayor gloria de éste. El caso es que Estudiantes cayó fulminado ante un rival al que el hambre de éxitos, amén de elevarle el coraje, le ha agudizado el ingenio.

Echó de menos Estudiantes la aportación de mucha gente. De Jasen, por ejemplo, que nada de interés añadió a sus innegables dotes para el salto. O de sus dos estadounidenses (Patterson y Garnett), cuya aportación dio grima. Durante un buen rato lo que aconteció en Vistalegre fue algo así como 'los hermanos Reyes contra el mundo'. El mundo, en este caso, estaba representado por Abrams, por Phillip, por Kornegay, kilos y kilos de humanidad. Pero con dos, por mucho Reyes que se llamen, no basta.

ESTUDIANTES 74| UNICAJA 85

Estudiantes: Azofra (10), Jasen, Jiménez (11), Patterson (4), Alfonso Reyes (14); Felipe Reyes (13), Garnett (11), Martínez (8) y Gabriel (3). Unicaja: Cabezas (15), Sonko (2), Gurovic (16), Phillip (16), Weis (2); Berni Rodríguez (8), Bullock (14), Kornegay (5) y Abrams (7). Árbitros: Mitjana, Bertrán y Alzuria. Unos 11.000 espectadores en el Palacio de Vistalegre. El Unicaja se clasifica para la final por el resultado global de 3-0.

Durante varios trechos el partido fue un monólogo de acento malagueño. Sólo en contadas ocasiones logró Estudiantes aprovechar los momentos (pocos) de debilidad de su rival. Tras uno de ellos logró una diferencia sin duda recortable (36-43), a la espera de que el descanso cambiara las cosas.

No las cambió. En el Unicaja apareció el que faltaba (Bullock) y el asunto se tornó funerario para el conjunto estudiantil. Guarda el Unicaja todas las señas de identidad que han hecho de su técnico, Maljkovic, uno de los grandes, y atrapado en la colosal defensa de su adversario se fue muriendo Estudiantes. Mejor dicho, en la defensa y en el acierto de Gurovic, el mismo que sobraba en el Barça. El público la tomó con los árbitros por alguna decisión harto dudosa. Pero sería ruín que Estudiantes se agarrara a ello para justificar su adiós. Porque su adiós no tiene más motivo que el que le pasara por encima un equipo, Unicaja, que ha sacado el rodillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002