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61ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Jean-Christophe Rufin se adentra en el siglo XVI en su novela 'Rojo Brasil'

El escritor y médico francés Jean-Christophe Rufin (Bourges, 1952) sitúa su última novela, Rojo Brasil (Ediciones B), en un ambiente de 'totalitarismos religiosos en una situación de enfrentamiento entre dos mundos'. Con este trabajo Rufin ganó el Premio Goncourt 2001 de las letras francesas, 'algo con lo que sueñas, pero que lo ves como imposible de lograr', asegura el autor.

Esta obra, apunta Rufin, es 'una novela de corte ecológico, ya que plantea el enfrentamiento entre dos concepciones diferentes y opuestas de la naturaleza: la nuestra y la de los indígenas, de la que tenemos mucho que aprender'. El relato está basado en un hecho histórico que parte del intento de Francia de rivalizar con los portugueses y su política colonial.

El escritor relata en Rojo Brasil el recorrido que realizó una expedición francesa enviada a Brasil a mediados del siglo XVI con la misión de establecer allí una ciudad y hacer competencia a Portugal. La expedición está liderada por el almirante Nicolás Villegagnon, un personaje 'colonizador y quijotesco, anclado en sueños de grandeza patriótica que tiene que lidiar con indígenas, bandidos y con sus propios hombres'.

Rufin narra con minuciosidad los conflictos que se produjeron entre los colonizadores y los aborígenes, y los problemas que surgieron entre los miembros de una tripulación compuesta por bandidos, artesanos, idealistas, fanáticos religiosos y dos niños -Just y Colombe- que fueron enrolados a la fuerza para servir de intérpretes con los salvajes caníbales de la zona.

La historia de Rojo Brasil nació, según el autor francés, en Bosnia, cuando empezó a analizar y comparar la situación bélica de ese país con la manera en que los indios caníbales brasileños se enfrentaron a los 'occidentales'. El escritor asegura que entre el siglo XVI, época en la que se desarrolla la trama de la novela, y la actualidad hay 'muchas similitudes. Frente a una cierta apertura intelectual termina todo en el fanatismo religioso'.

Jean-Cristophe Rufin matiza que su obra 'no es una novela histórica porque no era ése su objetivo. No es determinante el periodo del que se habla, sino la pasión, la fuerza y la vida que se imprime en ella'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de junio de 2002