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La empresa de basuras de Ángel Fenoll incrementó en un año sus beneficios un 300%

Las cuentas de Colsur, SL registraron un espectacular aumento entre 1999 y 2000

Los balances de Colsur, SL, la firma del empresario del PP Ángel Fenoll que controla el negocio de las basuras en más de una docena de municipios, dieron un espectacular giro entre 1999 y 2000. El resultado neto de explotación creció ese año un 233%, al tiempo que el resultado global se incrementó un 300%, y eso durante un ejercicio en el que la media del sector registró un descenso del 9%. Fenoll, condenado como cómplice de Luis Fernando Cartagena, a quien vecinos de Orihuela asocian con una trama de corrupción del PP, mantiene activas media docena de empresas.

Los ingresos de explotación de Colsur en 2000 (más de 4,5 millones de euros) crecieron un 49% respecto al año anterior, el valor añadido de la empresa se incrementó un 26%, la cuenta neta de explotación subió un 233% y el cómputo global del ejercicio registró un aumento del 300%. Según datos de los registros públicos, Colsur obtuvo en 2000 unos beneficios de más de 240.000 euros, frente a los 60.300 de 1999.

Aunque Colsur es la principal empresa de Fenoll, este militante del PP, que fue condenado por comprar votos para su partido, mantiene activas media docena de mercantiles con importantes contratos con la Administración, sobre todo en la Vega Baja, aunque también en otras comarcas alicantinas y en la regiòn de Murcia.

Vecinos de la Vega Baja han pasado de las denuncias públicas a la acción. Mientras un grupo de ellos hace guardia día y noche en la entrada de un vertedero para impedir el depósito de residuos, otro irrumpe en el Ayuntamiento de Orihuela cada vez que se celebra un pleno municipal. Ambos colectivos denuncian una trama de corrupción en el PP que se nutre del negocio de las basuras. En el centro de la controversia está Ángel Fenoll, el empresario del PP que, con el beneplácito de su partido, controla la limpieza y la recogida de residuos de buena parte de la comarca. La pedanía oriolana de Torremendo aparece cada cierto tiempo empapelada con carteles alusivos a una trama de corrupción política entre el PP y el empresario Ángel Fenoll, condenado a un año de prisión por falsear unos documentos con los que el ex consejero y ex alcalde de Orihuela, Luis Fernando Cartagena, trató de probar que no malversó caudales públicos. Cada ocho horas un nutrido grupo de vecinos de esa pedanía se alterna en tareas de vigilancia frente al vertedero Ángel Fenoll. Su objetivo es impedir el paso a los camiones que tratan de acceder a la instalación para depositar la basura procedente de 19 municipios de toda la provincia; ni siquiera interrumpen su guardia por la noche. Éste es el ejemplo más drástico de los conflictos que, según los vecinos, se ha generado por la connivencia de los políticos populares con Ángel Fenoll.

En otra pedanía de Orihuela, La Murada, Ángel Fenoll se enfrenta a una plataforma vecinal que le exige el 'cierre inmediato de su vertedero'. Aunque el industrial insiste en que la instalación pertenece a Abanilla (Murcia) y está legalizada, 'dos sentencias confirman su ubicación en término oriolano, una del juzgado de lo Penal de Orihuela y otra de la Audiencia Provincial, y ambas ratifican que el vertedero es irregular', explica Miguel Ángel Robles, ex concejal del PP que fue expulsado del partido en 1998 tras denunciar corrupción en las filas de su partido. Lo más alarmante, para la oposición, es que 'allí se derivan todo tipo de residuos, incluso algunos que podrían resultar altamente contaminantes', añade Robles. 'De hecho, los propios informes de la policía local alertan de la existencia de productos tóxicos y peligrosos'. Vecinos de La Murada han irrumpido en los últimos plenos municipales portando pancartas referentes a la corrupción del PP en el negocio de las basuras.

El tercer vertedero con proporciones bastante significativas en Orihuela es el de Hurchillo. 'El Ayuntamiento tiene pleno conocimiento de su existencia desde hace años porque se han remitido informes policiales que advierten de esta situación', asevera Miguel Ángel Robles. Un extremo que desmiente el alcalde, José Manuel Medina, quien matiza que 'sólo hay vertidos incontrolados, y todos se han notificado a la Consejería de Medio Ambiente con el fin de que resuelva esta cuestión'.

Más flagrante, según el PSPV, es la infracción que se viene repitiendo en Guardamar del Segura, donde la clausura oficial de un vertedero el pasado verano no ha supuesto el menor impedimento para que 'los camiones sigan echando ingentes cantidades de residuos por las noches'. 'De hecho, los incendios provocados para quemar los desechos son visibles a bastante distancia'.

El funcionamiento de este vertedero desató una dura polémica poco antes del verano cuando el PSPV de Guardamar denunció las prácticas que se seguían dentro del recinto, donde se vertían lodos industriales en una laguna improvisada. 'La juez ordenó entonces su clausura -explica Manuel Aldeguer, portavoz del PSPV- pero nos han llegado noticias de que han abierto una zanja enorme donde camiones procedentes de toda la comarca están depositando la basura'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002