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ASAMBLEA DE NACIONES UNIDAS SOBRE LOS MAYORES

160 países debaten en la cumbre de Madrid un plan internacional sobre el envejecimiento

Los países en desarrollo buscan el alivio de la deuda para afrontar la transición demográfica

La II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento arranca hoy en Madrid con un 90% de consenso sobre el plan internacional de acción para acometer las consecuencias del aumento general de la longevidad. En el encuentro, organizado por Naciones Unidas, también se aprobará una declaración política, aún en negociación. Los países menos desarrollados pretenden que se alivie el peso de la deuda externa para afrontar en mejores condiciones su transición demográfica, mucho más rápida que la operada en los países ricos. La Unión Europea llega con una actitud flexible.

El presidente del Gobierno, José María Aznar; el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, y la infanta Cristina (embajadora de buena voluntad de la ONU para este encuentro) asistirán esta mañana a la inauguración de la cumbre en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. A la reunión, que finalizará el viernes, asisten 160 países, la mayoría representados a nivel ministerial.

La II Asamblea tiene como objetivo principal abordar las consecuencias del envejecimiento global de la población. Hasta hace pocos años era un fenómeno más propio de los países desarrollados, donde el aumento de la longevidad se unía a una bajada de la natalidad. Pero esta transición demográfica ya se ha iniciado en las regiones más pobres, donde escasean los recursos socioeconómicos para afrontarla (pensiones, sanidad, etcétera). Según las previsiones de Naciones Unidas, en 2050 el 21% de los habitantes del planeta tendrán más de 60 años y serán más que los menores de 15 años. Tres mayores de cada cuatro vivirán en países en desarrollo.

La cumbre, que definirá un marco para la política social de todos los países ante el envejecimiento, prevé aprobar dos documentos: un plan de acción internacional para afrontar las consecuencias de la longevidad y una declaración política. El primero está acordado en 'un 90%', aseguró ayer el subsecretario general de Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales, el indio Nitin Desai. Las cuestiones pendientes se refieren al seguimiento de la aplicación de las medidas y a algunos aspectos de su financiación, añadió. Ahora se trata de aplicar los recursos aprobados en la reciente cumbre de Monterrey a las consecuencias del envejecimiento.

Avance y problema

El plan pivota sobre tres ejes: la situación de los mayores en los países en desarrollo, los adelantos para la salud y el bienestar de las personas de edad y la necesidad de garantizarles un entorno socioeconómico propicio en todos los países. La cumbre, con el lema Una sociedad para todas las edades, afronta como un hecho positivo el aumento de la edad media de la población mundial. 'El envejecimiento no es un problema, es un logro. El problema es que no tenemos una sociedad y una economía que se estén adaptando a ese logro', señaló Desai.

En la asamblea, sobre la que planea el problema de la pobreza de los mayores, se abordarán cuestiones puntuales que les afectan como el maltrato o las consecuencias que para ellos tiene la epidemia del sida. Está previsto que se repasen los avances de los últimos 20 años, desde que se celebró en Viena la I Asamblea Mundial del Envejecimiento.

La Unión Europea, que ahora preside España, llega a la cumbre con 'una postura abierta y flexible', señaló ayer la secretaria general de Asuntos Sociales, Concepción Dancausa. Se prevé que España, organizadora de la Asamblea, desempeñe un papel destacado.

Los países en desarrollo (organizados en el Grupo de los 77 más China) son 'muy optimistas' sobre los resultados del encuentro, manifestó ayer su portavoz, el venezolano Milos Alcalay. 'Lo que nos une es poder romper el círculo vicioso de la pobreza y sustituirlo por el círculo virtuoso del desarollo humano', añadió. Recordó que en los países en desarrollo la mayoría de los mayores son pobres.

Uno los objetivos del Grupo de los 77 (que engloba a 133 países) es buscar el alivio al impacto de la deuda externa de manera que ese ahorro se destine a afrontar las consecuencias del envejecimiento. 'Menos mal que no está todo listo y que habrá algunas diferencias', señaló Alcalay. En tono de humor aseguró que 'habrá salsa' en la cumbre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de abril de 2002