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Air Catalunya amenaza con denunciar ante la UE las subvenciones a Intermed

Tarragona / Manlleu

Si el Euromed, por alguna razón, hubiera tenido que parar en Torredembarra, tendría que haberse encontrado antes de la población al menos tres señales en ámbar, lo que le hubiera forzado a reducir la velocidad, de manera que habría parado antes de la salida y evitado el choque. No fue así, según ha declarado el conductor de este tren.

La versión del maquinista del Euromed tiene lógica, según técnicos ferroviarios consultados: cuando el regional accede a la vía principal (por la que debía circular el Euromed), automáticamente fuerza el cambio del semáforo de los raíles por los que discurre. Pero lo que carece de explicación por el momento es por qué el Catalunya Express accede a la vía principal si el tren rápido ha entrado en la estación de Torredembarra. Éste había circulado hasta la estación sin ningún aviso de que hubiera un obstáculo delante y cuando lo encuentra en forma de semáforo en rojo, según el conductor, no tiene posibilidad de reducir su velocidad ni de evitar el impacto. El Euromed iba a 155 kilómetros por hora.

La investigación de la compañía y de los juzgados de El Vendrell deberá aclarar si esta situación se debió a un error técnico, dado que es incompatible que estuvieran en verde los dos semáforos -el de entrada en la estación para el Euromed y el de incorporación a la vía secundaria para el regional- como sostienen ambos maquinistas, o si se trató de un error del maquinista del regional, que se habría saltado en rojo el semáforo de incorporación, en cuyo caso el sistema de frenado automático se tendría que haber activado para evitar la colisión.

La investigación deberá aclarar también si el jefe de estación recibió algún tipo de orden del Control de Tráfico Centralizado (CTC) situado en Barcelona, para realizar un cambio de agujas que permitiera al Catalunya Express acceder a la vía del Euromed. Esta operación habría colocado el semáforo de este tren en verde, como aseguran haber visto su maquinista y su interventor.

La compañía ferroviaria no hará público su dictamen sobre lo sucedido hasta dentro de 15 días, después de que los resultados de los exámenes visuales del lugar del accidente y la toma de declaraciones a los afectados se incorporen, entre otros extremos, a la lectura de los ordenadores de las dos máquinas (que técnicos de Renfe recuperaron el domingo por la tarde y cuyos resultados ya deben de conocerse).

La compañía Air Catalunya, una pequeña compañía aérea con sede social en Terrassa y creada el año pasado, ha obtenido el aparato, un avión turbohélice de carga adaptado para albergar a unos 20 pasajeros, mediante un acuerdo con la compañía danesa North Flying. El vuelo Girona-Madrid es el primero que pone en marcha la compañía catalana.

Las dificultades que históricamente han hecho fracasar la conexión aérea entre Girona y Madrid no han amedrentado a las dos compañías que ahora se disputarán el pasaje. A tenor de la precipitación con que se ha organizado el vuelo por parte de la compañía Air Catalunya y de la relación directa que sus directivos han establecido entre precio y ocupación, es de suponer que su mantenimiento será claramente coyuntural. En cambio, el convenio firmado entre Intermed y las instituciones catalanas augura una mayor longevidad. Por otro lado, los permisos que han permitido iniciar los vuelos a Air Catalunya no son los de una conexión regular.

La compañía Air Catalunya ha llegado a amenazar con interponer una denuncia por competencia desleal ante las instituciones europeas a causa de las subvenciones que la Generalitat y la Diputación de Girona otorgarán a Intermed.

La compañía Air Catalunya argumenta que este vuelo no sería deficitario si se utilizasen aviones más pequeños, en lugar de los de 50 plazas que utilizará Intermed. No obstante, las cifras de ocupación de anteriores experiencias fracasadas constatan que en muchos días se superaron los 20 ocupantes.

La compañía aérea Air Catalunya ha nacido con el objetivo de conectar las cuatro provincias catalanas con otras zonas peninsulares o europeas en un radio de unos 1.000 kilómetros sin necesidad de utilizar aeropuertos de primera. Según la compañía, el uso de pequeñas aeronaves en aeropuertos con escaso tránsito permite ajustar los precios, evitar las retenciones y las colas y reducir precios del aparcamiento.

Las reservas pueden hacerse mediante llamada a la compañía o a través de Internet. La compañía no dispone de aviones propios y tiene un capital social reducido, circunstancia que evitó que fructificaran las negociaciones que mantuvo con la Generalitat para hacerse cargo del vuelo Girona-Madrid, que finalmente recayó en la compañía Intermed.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002