Cavada muestra la exaltación del color de su pintura reciente

Una reciente vivencia personal ha llevado a la obra del pintor cántabro Ricardo Cavada (Pontejos, 1954) una drástica intensidad de color. El artista acaba de inaugurar en la sala García Castañón, de Caja Navarra, en Pamplona una exposición con 30 obras recientes, todas ellas acrílicos sobre lienzo, reivindicando como un modo básico de proceder el 'planteamiento líquido' de su mundo artístico.

'Prácticamente trabajo con agua', reconoce Cavada, un creador que 'busca tiempo' y que refleja en la notoria intensidad de su reducida paleta de colores 'la sensación de recuperar energías'.La muestra estará abierta al público hasta el 7 de abril.

Cavada no deja de repetir su enorme satisfacción ante las obras expuestas. 'En otras épocas el parto era mucho más duro. El pequeño formato en el que trabajo inicialmente, el papel, en el que practico una pintura gestual, de libertad, ha quedado muy bien reflejado después en el lienzo', subraya. 'Esta vez lo he conseguido con gran frescura'.

Cavada mantiene la esencia de su pintura, la oposición entre densidad y transparencia, entre la geometría de sus estructuras reticulares y la sensualidad de sus líneas curvas. La subida de tono de sus colores, notoria en sus obras expuestas, se superpone a una dicotomía técnica que se inicia en la rapidez intuitiva del dibujo y culmina en la composición equilibrada de formas y estructuras.

Fernando Francés, comisario de la muestra, destaca que la actual exaltación de colores del artista recuerda a la explosión cromática de sus primeras series creativas de los años 80, en una suerte de 'retorno a sus orígenes'. Entonces el autor cántabro practicaba la figuración. Ahora sigue orientado hacia una abstracción que se configura en bandas de color, retículas e incluso sinuosas formas de reminiscencias vegetales.

'En mi estudio experimento continuamente. Una pintura tan acuosa hay que aplicarla en posición horizontal sobre el lienzo. Después el resultado adquiere verticalidad y vuelta a repetir la mecánica, en la que hay, asimismo, mucha eliminación de pintura', explica el autor cántabro. Las obras expuestas son un ejemplo de las transparencias y veladuras que adquieren las sólidas composiciones de Cavada, en las que la pintura diluida introduce el azar.

Ricardo Cavada asegura que seguirá 'subiendo' la intensidad de sus colores. 'Necesito trabajar con fuerza redoblada después de lo vivido', concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 02 de marzo de 2002.

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