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Miles de italianos claman contra Berlusconi

El Olivo organiza en Roma una gran marcha de protesta contra el líder de la derecha

El Olivo superó ayer con creces el desafío que se había hecho a sí mismo convocando en Roma a decenas de miles de personas -medio millón, según los organizadores y 120.000 según la policía- para protestar contra la política del Gobierno de Silvio Berlusconi. Una masa abrumadora procedente de toda Italia aplaudió con calor en la histórica plaza de San Juan de Letrán el llamamiento a la unidad, hecho por los dos discutidos líderes de la coalición, Francesco Rutelli, en representación del Olivo, y Piero Fassino, de los Demócratas de Izquierda (DI).

Un mar de banderas rojas de los DI, verdes y blancas del Olivo, verdes y amarillas de los Verdes, blancas de los cristianos sociales y enseñas de los socialistas democráticos, avanzó por delante del Coliseo camino de la inmensa plaza de San Juan, donde estaba instalada la modesta tribuna de oradores junto al lema de la marcha, Insieme per L'Italia (Juntos por Italia). Por entre las banderas asomaban decenas de pancartas alusivas a Berlusconi, representado además por dos grandes muñecos parodiando a Napoleón y a Moisés, y enormes carteles amarillos con una mano haciendo el signo de los cuernos y la frase, "Un sincero saludo al Gobierno", en alusión al gesto que Berlusconi dedicó al ministro español de Exteriores, Josep Piqué, en la reciente reunión de Cáceres. Muchos manifestantes desfilaron luciendo grandes narices de papel para subrayar las críticas a las "mentiras del Gobierno" que pretendía resaltar la marcha.

Fue una verdadera demostración de fuerza del Olivo, a la que acudieron todos los líderes de la coalición, desde Massimo D'Alema a Oliviero Diliberto, desde Pierluigi Castagnetti a Clemente Mastella, superando las diferencias políticas y personales que les han enfrentado últimamente y han hecho temer por la supervivencia misma de la coalición. No acudió, en cambio, por razones de salud, el cineasta Roberto Benigni, que había anunciado su presencia, ni tampoco reconoció nadie entre la multitud a su colega Nanni Moretti, que hace unas semanas lanzó un durísimo alegato contra la dirección del Olivo en la romana Piazza Navona.

Faltó Fausto Bertinotti, que sigue manteniendo fuera del centro-izquierda al Partido de Refundación Comunista, pero sí acudió Antonio di Pietro, uno de los líderes más aplaudidos en el homenaje a los jueces de Milán de hace una semana. Di Pietro, sin embargo, no pudo acceder a la tribuna, y abandonó furioso la concentración, criticando la blandura de los oradores. A juicio del ex magistrado, los líderes del Olivo no estuvieron a la altura de la concentración ni fueron capaces de escuchar el clamor de la plaza.

Fassino hizo una crítica detallada de todas y cada una de las iniciativas adoptadas por la derecha en ocho meses de Gobierno. Desde la reforma de la educación, "que obliga a los chavales de 13 años a elegir entre la universidad o la formación profesional", hasta la reducción de las inversiones en investigación, sin pasar por alto las "escandalosas leyes" aprobadas por un Ejecutivo que parece "más preocupado por los juicios de Berlusconi que por la justicia de los ciudadanos". El secretario general de DI insistió en que no se trata sólo de "resistir", lema utilizado en otras manifestaciones, sino de "derrotar" al Gobierno. La próxima meta está a la vuelta de la esquina, las elecciones municipales del 26 de mayo.

Rutelli, último orador de la tarde, repasó también los "errores" del Gobierno, comenzando por la "ley-fraude" para regular el conflicto de intereses, recién aprobada en la Cámara de Diputados, y recordó las "muchas promesas no cumplidas". "La derecha divide el país", añadió Rutelli, que insistió en la necesidad de abrir la alianza a otras fuerzas que no sintonizan con el Olivo, "pero están aquí hoy".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002