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Un entramado de abogados, banqueros y subasteros

El juzgado de Benidorm ha comunicado a Agustín Imaz que su responsabilidad penal en este caso está extinguida. Pero el falso vendedor de los terrenos asegura que quiere volver a residir en España y lavar su imagen. Admite que cometió un delito al hacerse pasar por otra persona para cometer una estafa, pero rechaza con rotundidad que fuera el cerebro de una operación que se fraguó, dice, en las oficinas de un negocio inmobiliario participado por uno de los principales encausados, Ricardo Corona Novoa, y por el abogado benidormí Roberto Botella, actual asesor jurídico de Terra Mítica, que no está procesado, 'con quién traté personalmente en aquel negocio', recuerda Imaz.

El fiscal, en junio de 1998, solicitó al Juzgado Penal 1 de Benidorm la apertura de juicio oral contra Ricardo Corona Novoa, Pascual Coll Mompó, José Coll Mompó, María Zapata Estrada, Carmen Peris Albentosa y el ex director de sucursal 1 del Banco Central en Benidorm Manuel García Noguera, y pidió para ellos penas de prisión que oscilan entre los cinco y los dos años y multas multimillonarias. Pero el juicio todavía no se ha celebrado.

Buena parte del dinero defraudado todavía no se ha recuperado, entre otras cantidades, los 25 millones con los que Agustín Imaz huyó a Francia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002