Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Israel acoge con interés el plan saudí para lograr la paz con los árabes

El presidente invita al heredero saudí a explicar su idea en Jerusalén mientras se rompe la tregua

El presidente de Israel, Moshe Katsav, ha invitado al príncipe heredero saudí Abdallah Ben Abdel Aziz a viajar a Jerusalén para presentar su propuesta de paz, en la que ofrece el reconocimiento de Israel por parte de todos los países árabes a cambio de la retirada de las tropas a las fronteras de 1967. La invitación se formalizó ayer mientras se desvanecía la tregua de una semana pactada entre israelíes y palestinos como consecuencia de la muerte de dos colonos y del tiroteo de un comando suicida contra una parada de autobuses, que provocó 10 heridos.

La clase política israelí, encabezada por el primer ministro Ariel Sharon, ha acogido en las últimas horas con entusiasmo y aplausos la iniciativa de paz saudí, filtrada hace una semana por el rotativo norteamericano The New York Times. El entusiasmo del Gobierno de Unidad Nacional es tal que el propio Sharon ha pedido la mediación de Estados Unidos para establecer contactos con la Administración y los gobernantes saudíes, para tratar de conocer en profundidad la propuesta y saber si cuenta en realidad con el respaldo de la mayoría de los países árabes.

En medio de esta ofensiva, el presidente de Israel, Moshe Katsav, se adhería inesperadamente a la iniciativa de paz e invitaba personalmente al príncipe heredero saudí a viajar a Jerusalén para explicar con más detalles la propuesta. Katsav ofrecía como alternativa viajar personalmente a Ryad para dialogar con sus gobernantes, según se informó a través de una nota oficial de la presidencia.

Katsav intenta con esta invitación repetir el golpe de efecto internacional representado en noviembre de 1977, cuando el Gobierno de Menahem Begin, de acuerdo con el presidente norteamericano Jimmy Carter, hizo viajar inesperadamente a Jerusalén al entonces presidente egipcio, Anuar el Sadat, para que explicara ante la Knesset (Parlamento) una propuesta de paz, la primera de un país árabe hacia Israel, que dio pie a los Acuerdos de Camp David en 1978 y a la firma del Acuerdo de Paz Israelo-Egipcio de 1979. Pero ahora la gran diferencia es que el príncipe saudí no parece hablar por sí solo, como hizo Sadat en aquella ocasión, sino en nombre de toda la comunidad árabe y sobre todo contando con el apoyo y pilotaje de su gran aliado, la Casa Blanca, que ha constituido ya una célula de soporte del proyecto.

La propuesta podría plantearse en la reunión de la Liga Árabe del próximo 27 y 28 de marzo que se celebrará en Beirut. El ministro de Exteriores israelí, Simón Peres, ha decidido apadrinar la iniciativa saudí, según se desprende de sus declaraciones a la radio, donde calificó el plan de 'novedoso, apasionante e interesante'.

Críticas despiadadas

Peres aseguró en un momento de euforia que con este gesto 'Arabia Saudí abandonaba su indiferencia hacia la paz entre nosotros y los palestinos', olvidándose de que este país ha encabezado durante los últimos años las críticas más duras y despiadadas contra la política de ocupación israelí.

La propuesta ha sido asimismo acogida favorablemente por el coordinador de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, quien se encuentra en la región para una visita de cinco días, y por el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, que calificó la oferta como 'un paso importante' hacia la paz.

Mientras el plan saudí se afianza poco a poco, empieza a desvanecerse en Israel la tregua que el pasado sábado pactaron israelíes y palestinos, y que pretendía otorgar a las dos comunidades un respiro de una semana para poder celebrar en paz la fiesta musulmana de Aid al Adha (Sacrificio) y el carnaval judío (Purim). La tregua empezó a venirse abajo ayer por la tarde, cuando el alto el fuego no había cumplido aún 48 horas; dos palestinos, supuestos guerrilleros de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, dispararon contra un grupo de colonos israelíes que se encontraba en la parada de autobús de un asentamiento cercano a Jerusalén y causaron 10 heridos. Uno de los atacantes fue abatido por soldados en el lugar de los hechos. El segundo logró huir. Este ataque en el norte de Jerusalén estuvo precedido por una operación guerrillera similar en las cercanías de Belén. Francotiradores de la misma facción dispararon contra un convoy de vehículos de colonos israelíes, mataron a dos hombres e hirieron a una mujer embarazada.

Las dos operaciones de los radicales palestinos eran la respuesta a otras dos muertes perpetradas horas antes por soldados israelíes, que en controles de las carreteras de Tulkarem y Nablus mataron a dos hombres e hirieron a una mujer palestina que se dirigía a dar a luz, la segunda embarazada alcanzada por disparos en poco menos de 24 horas. Los soldados dieron como excusa que los vehículos en que viajaban las víctimas no habían obedecido la orden de alto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de febrero de 2002